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jueves, 11 de julio de 1991

Un sobrino de Escrivá de Balaguer cuestiona el proceso de beatificación de su tío

  • La soberbia, uno de sus defectos más acusados

Cuando la causa de beatificación de Escrivá de Balaguer se encuentra ya prácticamente ultimada, a la espera de la definitiva declaración del Papa, un sobrino del fundador del Opus Dei afirma que el llamado "pecado de los ángeles" la soberbia, era uno de los defectos más acusados de su tío José María. Carlos Albás Mínguez, de 57 años, padre de cuatro hijos, ahogado, técnico en publicidad y comunicación, cuestiona el proceso de beatificación de Escrivá de Balaguer en la medida en que considera que no se ha respetado el derecho que, a su juicio, le asiste, como a otros familiares, de testificar en la causa.

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El 31 de mayo pasado, Carlos Albás, hijo de un primo hermano del fundador del Opus Dei, comunicó personalmente en el Arzobispado de Madrid-Alcalá su deseo de declarar ante la Congregación de la Causa de los Santos, el organismo vaticano que instruye los expedientes de beatificación. Doce días más tarde y ante la falta de respuesta a su solicitud, el sobrino de Escrivá de Balaguer remitió al papa Juan Pablo II un escrito en el que tras dejar constancia de su extrañeza por no haber sido llamado como testigo, pese al parentesco y la convivencia que mantuvo con su tío, relata sus encuentros con el fundador del Opus Dei. En realidad, los procesos para la recogida de testimonios jurados y pruebas sobre la vida y las supuestas virtudes de José María Escrivá de Balaguer y Albás finalizaron formalmente en Madrid el 26 de junio de 1984 y el 8 de noviembre de 1986 en Roma.Con todo, citando a especialistas en derecho canónico no vinculados al Opus Dei, Carlos Albás señala que el proceso de beatificación, "desarrollado con una extraña celeridad", puede estar viciado por la ausencia de los testimonios de una serie de parientes cuyas declaraciones debían haber sido recabadas "incluso de oficio".

En el texto remitido al Papa, en la creencia de cumplir con un doloroso deber de conciencia y con el convencimiento de que en cualquier caso siempre se hará la santa voluntad de Dios", el sobrino de Escrivá de Balaguer da cuenta de las discusiones, enfrentamientos y rupturas que produjo en el seno de su familia la decisión de don José María de cambiar sus apellidos Escrivá Albás por los de Escrivá de Balaguer.

"Cuando mi tío sacó el título de marqués de Peralta", indica Carlos Albás en la carta enviada al Papa, "ya fue un verdadero escándalo que nadie entendimos, aun cuando exteriormente defendíamos la versión que nos habían dado los miembros de la Obra. Nunca supimos si el título venía de la rama de Balaguer o de Albás, y mi tío José María jamás nos dio la mínima explicación de por qué se había sacado el título de marqués de Peralta ni el de barón de San Vicente para su hermano Santiago".

Marqueses y campesinos

Simpatizante declarado del Opus Dei hasta hace seis años, el sobrino de Escrivá considera que su tío nunca perdonó a los Albás el que, en su opinión, no hubieran ayudado suficientemente a sus padres en momentos económicos dificiles. En las biografías oficiales elaboradas por el Opus Del o se ignora o incluso se habla mal de los Albás, salvo en el caso, naturalmente de la madre de mi tío".

"Nosotros", añade Albás, "nunca nos hemos considerado descendientes de ningún título de sangre azul. Mi abuelo era fabricante de chocolate, mi bisabuelo criaba ganado y nuestros antepasados eran campesinos". Albás dice recordar que cuando se adjudicó el título de marqués de Peralta al fundador del Opus De¡, él y su padre bromeaban sobre tal afán de distinción sin ánimo de ofender: "Marqués de Peralta, ¡una mierda así de alta!". A su juicio, José María Escrivá de Balaguer era una persona sobria en sus hábitos, con demostrada capacidad de arrastre, pero también un hombre seco, soberbio y distante. "Siempre me pareció, como lo reflejo en la carta que he escrito al su Santidad, que su forma de tratarnos mostraba falta de cariño".

A la pregunta de por qué ha tardado todos estos años en decidirse a exponer su opinión, Carlos Albás responde que buena parte de su familia eran y todavía son miembros del Opus Dei. "Yo también era un forofo de la Obra, pero cuando, tras haberme arruinado, tuve problemas, mi mujer, supernumeraria, decidió separarse, siguiendo el consejo de otros miembros del Opus. Me encontré en la más absoluta soledad y condenado de por vida, porque ellos creen firmemente que nunca se equivocan, que están siempre en posesión de la verdad. Las puertas de mis famillares y amigos del Opus se cerraron para mi , incluida la del actual prelado de la Obra, monseñor Portillo".

"Cuando uno está solo", continúa Albás, "empieza a leer y a reflexionar. Yo que conozco muy bien todas las obras del Opus empezando por Camino empecé a leer libros más críticos. Después me puse en contacto con otros ex numerarios o supernumerarios del Opus y comprendí algunas cosas".

Ni resentimiento ni venganza

Carlos Albás niega que su iniciativa responda al resentimiento o al ánimo de venganza. "Si así fuera, hubiera tomado esta decisión hace años y no al final de un largo proceso de meditación que me ha llevado a modificar sustancialmente mi pensamiento sobre el Opus Dei. ¿Insiste usted en saber qué es lo que finalmente me impulsó? Se lo voy a decir también: el actual prelado, me dijo que no podía hacer nada cuando le pedí que intercediera para facilitar el acercamiento con aquellos de mis hijos que no me hablan. Usted debe saber que la disciplina es la regla fundamental en el Opus Dei".

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