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Asesinado en Bogotá el ex ministro de Justicia Enrique Low Murtra

Enrique Low Murtra, ex ministro de Justicia, fue asesinado el martes por la noche en Bogotá. El crimen ocurrió cuando el político salía de una céntrica universidad en la que era catedrático y decano de la Facultad de Derecho. Siete años antes, también un 30 de abril, y también en la noche, fue asesinado el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. Con ese crimen se inició la larga cadena de víctimas del narcotráfico.

Low Murtra, de 53 años, economista y abogado, fue ministro de Justicia del presidente Virgilio Barco entre septiembre de 1987 y junio de 1988. Él, como el resto de los siete ministros de Justicia que tuvo el Gobierno de Barco, defendió la extradición y libró una dura batalla contra el narcotráfico. A Low Murtra le tocó abogar por la extradición cuando la Corte Suprema de Justicia la declaró inconstitucional. "Me puede temblar la voz pero no la moral", es la frase que muchos recuerdan de él.Como todos los ministros de Justicia en los últimos años, Enrique Low estaba amenazado de muerte. Para protegerlo, fue nombrado embajador en Suiza una vez abandonó el ministerio. Allí se descubrió un compló para asesinarle. Dos terroristas del grupo español ETA detenidos en la frontera entre Suiza y Francia declararon que su misión era volar la Embajada colombiana en Berna.

A comienzos de este año el ex ministro regresó a Colombia y volvió a su oficio de siempre: la cátedra universitaria. Desde entonces, viajaba en taxi, en autobús, sin guardaespaldas, sin ningún tipo de seguridad. Por eso fue tan fácil para los dos jóvenes sicarios acribillarlo a la salida de la universidad.

Según el ministro de Gobierno, Humberto de la Calle, Low Murtra no había solicitado ninguna protección; según el padre de la víctima, a su hijo le dejaron solo.

¿Quién mató al ex ministro? Como es corriente en estos casos, se tejen varias versiones. Para unos, es una clara presión para que los diputados constituyentes que redactan una nueva Carta Magna eliminen la extradición. Otros piensan que puede ser lo contrario: una presión para que voten a favor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de mayo de 1991