ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

martes, 4 de diciembre de 1990

González asegura que la resolución de la ONU no altera los compromisos de España en el Golfo

  • Los buques españoles enviados a la zona no se retirarán en caso de guerra

El presidente del Gobierno, Felipe González, manifestó ayer a los portavoces de los grupos parlamentarios que la resolución 678 del Consejo de Seguridad de la ONU, que autoriza el empleo de la fuerza contra Irak si no se retira de Kuwait antes del 15 de enero, no altera las decisiones y compromisos ya adquiridos por el Gobierno español en relación con este conflicto. Ante la petición del Partido Popular (PP) e Izquierda Unida (IU) de que comparezca ante el Pleno de la Cámara para debatir este problema, el presidente de¡ Gobierno reiteró su propósito de consultar al Parlamento antes de adoptar cualquier decisión que suponga un mayor grado de implicación de España en la crisis.

González anunció también que abordará el asunto con mayor detalle cuando acuda al Congreso para explicar lo tratado en la cumbre comunitaria de Roma, prevista para mediados de mes.La crisis del Golfo ocupó sólo una pequeña parte de las casi tres horas y media que duró el encuentro a puerta cerrada celebrado en las Cortes entre el presidente del Gobier no -al que acompañaron los ministros de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, Economía, Carlos Solchaga, y Relaciones con las Cortes, Virgillo Zapatero- y los líderes parlamentarios. Fue sin embargo, el tema estrella de las conferencias de prensa sucesivas que realizaron al término de la reunión Felipe González y los demás asistentes a la misma Ante la expectación despertada, el jefe del Ejecutivo tuvo que aclarar que su cita con los líderes de la oposición estaba fijada mucho antes que la ONU adoptase la nueva resolución contra Irak y tenía como objetivo prioritario discutir sobre el proceso de construcción europea.

Cauto optimismo

En la reunión y en la posterior conferencia de prensa, González se esforzó por transmitir un mensaje de cauto optimismo en torno al desarrollo de la crisis, subrayando que la resolución del Consejo de Seguridad abre un "compás de espera" y que, debido a la iniciativa del presidente Bush de entablar conversaciones directas con Irak "la esperanza de una salida pacífica es hoy mayor que hace 10 días", dijo. Ante las múltiples preguntas sobre cuál será la actitud de España en el caso de que Sadam Husein desoiga el ultimátum de la ONU, se limitó a contestar que "ningún Gobierno responsable debe hacer futuribles". "El 16 de enero ya veremos", aseguró. No obstante, el presidente dejó entrever su preferencia porque se mantenga inalterado el actual nivel de participación de España en el seno de la coalición anti-iraquí, aun en el supuesto de una ruptura de hostilidades: "Los barcos [españoles enviados al Golfo] tienen una misión perfectamente definida que no es la de participar en un conflicto y esa es una posición que no ha variado y esperado que no va a variar".

"También en la hipótesis de un conflicto bélico", agregó, desmintiendo la posible retirada de los buques españoles en caso de guerra, "habrá que seguir cumpliendo las condiciones del embargo, que es para lo que están allí los barcos".

Tras admitir implícitamente que España no fue informada por Washington de su propuesta de diálogo con Bagdad, a la que calificó de "sorpresiva", González señaló que la Comunidad Europea "podría y debería tener algunas iniciativas de cara a una salida pacífica del conflicto". El presidente dio a entender que la CE debe jugar un papel en la solución del contencioso palestino, ya que su postura en este tema es más flexible que la de Estados Unidos.

Los líderes parlamentarios asistentes -Eduardo Martín Toval, por el Grupo Socialista, José María Aznar, por el Popular, Adolfo Suárez, por el CDS, Julio Anguita, por IU, Miquel Roca, por el Grupo Catalán, e Iñaki Anasagasti, por el Grupo Vasco- reiteraron que los términos empleados por Felipe González en la reunión fueron los mismos que luego utilizó en público. "A fe que no", contestó teatralmente Julio Angulta cuando se le preguntó si en el encuentro se había dicho algo que justificara su celebración a puerta cerrada.

La mayoría de los portavoces de la oposición, que también discutieron sobre la construcción europea, asumieron de buen grado la ambigüedad del jefe del Ejecutivo en cuanto a la actitud española en caso de guerra, con el argumento de que "sería prematuro adelantarse a los acontecimientos", en expresión de uno de ellos. IU y el Grupo Popular Insistieron en la importancia histórica de la resolución de la ONU y en la necesidad de que el presidente comparezca ante el pleno de la Cámara. Particularmente disonante fue la disidencia del líder del PP, José María Aznar, quien llegó tarde a la reunión y la abandonó antes de que finalizara, no sin dejar constancia de que "el Gobierno tiene alergia a este Parlamento", por negarse al debate en pleno. Fuentes socialistas atribuyeron la acritud del PP a la dinámica de confrontación abierta entre ambos partidos.

Por otra parte, la Ejecutiva Federal del PSOE expresó ayer, a través de un comunicado, su respaldo a la resolución 678 de la ONU. La medida, según el máximo órgano del partido, "representa un nuevo llamamiento al régimen iraquí y una nueva oportunidad para la solución pacífica al conflicto", informa Europa Press.

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »
EL PAíS Edición impresa

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana