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lunes, 6 de agosto de 1990
Crítica:FESTIVAL DE VERONA

Pavarotti y 3.000 más

J. A. VELA DEL CAMPO, Verdi compuso la Misa de réquiem en homenaje al escritor Alejandro Manzoni, fallecido en 1873 y autor de la primera gran novela italiana, Los novios. De la novela llegó a escribir el compositor: "No es únicamente un libro, sino una consolación para la humanidad".

El Réquiem se estrenó en Milán en 1874 con un coro de 140 voces. Su mensaje musical -trágico, popular, afectivoes también un consuelo para la humanidad. Hace 10 años se dedicó su ejecución en la Arena de Verona para las víctimas M hambre y la violencia en el mundo. Dirigió entonces Muti y cantaron Caballé, Fassbaender, Luchetti y Raimondi. En esta edición de 1990 se conmemora el 452 aniversario de las víctimas de Hiroshima (fue un 6 de agosto), estando la segunda de sus realizaciones -la de ayer, día 5- dedicada a los 15 millones de refugiados por causa de la persecución y la guerra. Música para la paz en tiempos llenos de problemas.

Réquiein

Verdi, con Luclano Pavarotti, Sharon Sweet, Dolora Zajick y Paul Plishka. Director musical: Lorin Maazel. Orquesta Filarmónica de Moscú. World Festival Choir. Arena de Verona, 4 de agosto.

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Tres mil voces integraban el coro, dispuesto sobre las gradas de fondo del anfiteatro. Era una escenografía viva que impresionaba por su magnitud. El World Festival Choir (WFC) tiene su sede central en Noruega, aunque sus miembros pertenecen a 14 países diferentes. Fundado en 1984 en Gotemburgo (Suecia), se ha especializado en obras como El Mesías, de Haendel, o el Réquiem de Verdi. Musicalmente es un coro más apropiado para los pasajes suaves que para los dramáticos, -donde adolecen de mordiente expresiva. En general destacaron más las voces femeninas.

Lorin Maazel estuvo más pendiente de la arquitectura de la obra que de su grandiosidad. Antepuso la" calidad camerística al golpe de efecto. Controló perfectamente todos los elementos puestos en juego con seguridad y precisión. También diseñó con elegancia los detalles orquestales. El clima con que preparó, por ejemplo, la in troducción de la mezzosoprano en el Lacrimosa fue de antología, casi acariciando el sonido de la orquesta.

En esas condiciones, la primera frase de Dolora Zajickprodujo estremecimiento. Los acentos verdianos de esta sensacional cantante producían dolor y desgarro, emocionaban.

A su lado, Pavarotti fue un modelo de transparencia, naturalidad, facilidad y comunicatividad. Su fraseo fue cálido, su canto exquisito. Los otros dos solistas del cuarteto vocal eran, como Zajick, norteamericanos. Paul Plishka es un bajo-barítono con nobleza de timbre Sharon Sweet lució su igualdad en todos los registros. La realización orquestal, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Moscú, tuvo eficacia e inspiración.

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