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Sean Connery y Christopher Lambert ruedan en Argentina 'Los inmortales II'

En Buenos Aires se reproduce la ciudad del futuro donde transcurre la película

En el sector más antiguo y casi abandonado del puerto de Buenos Aires, a sólo cinco calles de la Casa Rosada, sede del Gobierno, se filma la segunda parte de Highlander -traducida en España por Los inmortales-, la película que interpretan Sean Connery y Christopher Lambert. La producción ha montado una escenografía de 200 metros de largo en la que se reproduce la hipotética ciudad del futuro donde transcurre la historia dirigida por Russel Mulcaby.

Las torres de iluminación, encendidas durante toda la noche, producen un resplandor que suele verse a 20 calles de distancia. De los 22 millones de dólares presupuestados para el rodaje de la película, unos 13 millones irán a parar a manos de empresarios, técnicos y obreros argentinos que estaban desocupados.El productor Bill Panzer está satisfecho con el resultado: "Cuando dijimos que veníamos a rodar a Argentina pensaron que se trataba de hacer tomas en zonas selváticas, en realidad creyeron que estábamos locos. Este es el filme más grande que se haya filmado jamás en Latinoamérica. Algunas días hemos servido hasta 740 comidas, sin contar a los actores. Pero aun así todo esto nos hubiera costado por lo menos el doble en Europa o Estados Unidos".

Un noble español

Sean Connery, que llegó a Buenos Aires a principios de este mes para incorporarse al rodaje de su película número 51, recurrió a su precario conocimiento del idioma español -"que practico sólo cuando paso alguna temporada en mi casa de Marbella"- para explicar la resurrección de su personaje, el noble español Juan Sánchez Villalobos Ramírez, que transmite sus conocimientos al inmortal Conner McLeod, interpretado por Lambert. Villalobos Ramírez, decapitado en la primera parte de Highlander, resucita ahora, según Connery, "porque ese personaje también es inmortal y porque tenemos un buen guionista".Los dos intérpretes centrales, Connery y Lambert, dicen sentirse encantados de filmar en Argentina porque aquí tenemos todo lo necesario para hacer una buena película. En Europa habría sido necesario recorrer cinco países para encontrar escenarios naturales. ¿En qué otro lugar existe un puerto como el de Buenos Aires, a dos pasos del centro de la ciudad, que permite construir un plató como éste?", se preguntó Lambert.

El director Russel Mulcahy también confía en que el resultado de esta expedición al Cono Sur será excelente: "aquí hay técnicos experimentados, materiales suficientes y ganas de trabajar".

En efecto, la industria del cine argentino que fue capaz de exportar su producción a todo el mercado latinoamericano está prácticamente en quiebra y sólo este tipo de trabajos extras la mantiene aún con vida. Los directores de cine argentinos se encuentran a la espera de trabajo.

La inversión de la productora norteamericana podría servir también para el futuro rodaje de la tercera versión de Highlander, según explicó Panzer, y por eso la escenografía quedará en pie durante varios meses más. El monstruo allí instalado, con sus extraños edificicios y autopistas de madera y cartón donde se reproduce una supuesta ciudad del futuro sin la protectora capa de ozono en la atmósfera, podrá contrastarse con la ciudad de Buenos Aires en la que cada mes cierra definitivamente una sala de cine o de teatro.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 1990