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jueves, 27 de abril de 1989

Un circuito casi perfecto

Balestre pone como sistema de seguridad ideal el desplegado en Imola

FÓRMULA 1

Jean Marie Balestre, presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FISA), ha puesto como modelo de seguridad al circuito Dino y Enzo Ferrari, de Imola, donde, el pasado domingo, durante la disputa del Gran Premio de San Marino, el piloto austríaco Gerhard Berger (Ferrari) fue rápidamente asistido nada más incendiarse espectacularmente su Ferrari. La eficacia de los comisarlos y de los servicios médicos de Imola han merecido el elogio de todos cuantos componen el gran circo.No hace muchos días, Alain Prost, uno de los pilotos de mayor prestigio en el mundo de la F 1, sugirió a sus compañeros la creación de una clínica móvil, similar a la que el doctor italiano Claudio Costa y la Federación Italiana de Motociclismo ponen en cada gran premio a disposición de todos los pilotos del Mundial de dos ruedas. Se trataría de un gran camión, equipado con un quirófano y todos los instrumentos necesarios para garantizar la salvación de los pilotos accidentados en aquellos circuitos donde las instalaciones sanitarias son deficientes.

El despliegue realizado por la organización del Gran Premio de San Marino y la excelente resolución del accidente de Berger, que se encuentra ya recuperándose en una clínica especializada de Viena, ha sido utilizada por Balestre para descartar, en principio, la propuesta de Prost. "lmola debe ser un ejemplo a seguir por todos los trazados que componen el Mundial", ha señalado Balestre. "Su centro médico es impecable y ha sido construido hace tan sólo dos años".

Organizada por los doctores Giuseppe Piana y Domenico Salcito, la infraestructura médica de Imola comprende 23 equipos de reanimación situados en diversos puntos del circuito. La unidad de cuidados propiamente dicha cuenta con dos cirujanos, dos especialistas en ortopedia, un cardiólogo, un neurocirujano, un dermatólogo (para casos de quemaduras), un oculista, un especialista en aparato digestivo, dos radiólogos, y dos especialistas en radiografías.

Los costes de la licencia

Balestre ha aprovechado la oportunidad para calmar los ánimos de los pilotos punteros, que han protestado por los altos costos de su licencia. La cantidad que abonan los pilotos está relacionado con los puntos conseguidos el año anterior, lo que ha hecho que Senna y Prost desembolsaran este año más de 6 millones de pesetas cada uno. "Pronto comprobaréis que el dinero de vuestra superlicencia es útil, al permitirnos controlar los servicios de seguridad en todos los circuitos".La FISA ha tomado la decisión de asegurar la financiación de un servicio permanente de control de las instalaciones y dispositivos médicos, materiales y humanos de los principales circuitos homologados para las pruebas del Mundial.

Balestre acaba de remitir una carta a los directores de escuderia pidiendo que refuercen las fijaciones de los alerones -Berger perdió el control de su Ferrari al desprenderse uno de ellos-, prohibiendo la utilización de gasolina refrigerada -el Ferrari utilizó en Imola por este sistema cinco litros más que el resto de coches- y aumentando el peso mínimo del coche hasta 520 kilos.

El despliegue realizado por los organizadores del Gran Premio de San Marino puede ser considerado como impresionante. Curiosamente, el propio Berger consideró como notable (8) la seguridad de Imola en un reciente artículo aparecido en el diario La Gazzetta Sportiva, aunque afirmó que Le Castellet (Francia, 10), Hungaroring (Hungría, 10) y Adelaida (Australia, 10) eran más seguros. Jerez mereció para el piloto austríaco un 7.

Imola dispuso el pasado fin de semana del siguiente despliegue: 20 personas en dirección de carrera, 85 comisarlos en los boxes, 140 distribuidos por el circuito, 105 personas dedicadas al servicio antincendio, 14 vehículos rápidos y cuatro todoterrenos, 260 extintores y 75 bombas de agua, 20 brazos-grúas capaces de sacar en cuestión de segundos los coches de la pista, 12 coches-grúa, una ambulancia y 12 coches médicos especiales, un helicóptero y 75 médicos distribuidos por todo el circuito. La organización, además, tiene 12 cámaras instaladas por todo el trazado que le ofrecen una visión por circuito cerrado.

El ex corredor ferrarista Niki Lauda declaró tras el accidente de su compatriota: "Se me paró el corazón". Lauda sufrió un accidente similar, en 1976, cuando su bólido se incendió en Nurburgring (RFA). "El que Berger se salvara fue un milagro", comentó el austríaco. Lauda, que en aquella ocasión permaneció 55 segundos sin casco entre las llamas, elogió a las asistencias de Imola.

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