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ATENTADOS TERRORISTAS

Interior atribuye a un 'comando itinerante' de ETA el atentado contra la Dirección de la Guardia Civil

El atentado de la medianoche del martes contra la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid, que causó la muerte del adulto Jaime Bilbao Iglesias y del niño de dos años Luis Delgado Villalonga, es obra de un comando itinerante de ETA Militar, según fuentes oficiales del Ministerio del Interior. La carga explosiva, alojada en una furgoneta que fue aparcada a las 23.57 junto a un ala del edificio, y que explotó segundos después, estaba compuesta por entre 60 y 80 kilos de amonal y 40 de tornillería que actuó de metralla, según las primeras estimaciones de los artificieros de la policía.

El Gobierno conocía por sus servicios de información que ETA preparaba un atentado en Madrid. Estos servicios se encontraban en alerta desde la liberación de Emiliano Revilla, pues sospechaban que la organización terrorista desarrollaría una oleada de atentados para forzar una nueva etapa de diálogo con el Gobierno, según fuentes policiales españolas que asisten a la asamblea general de la Interpol en Bangkok, según informa desde esta ciudad El comando itinerante que actuó en la noche del martes en Madrid está compuesto, al parecer, por tres miembros liberados -a sueldo de la organización y fichados por la Policía- que utilizaron tres vehículos en la acción. La furgoneta en que alojaron la carga explosiva fue colocada en la esquina de las calles San Francisco de Salas y General Ibáñez Ibero. Era conducida por un etarra que abandonó el vehículo "en segundos", mientras que un segundo miembro del comando le esperaba en un Seat Ronda, con matrícula falsa B4924-GT, en las inmediaciones del lugar. Desde este segundo vehículo, según la hipótesis que ayer se manejaba en el Ministerio del Interior, los terroristas hicieron explotar el coche-bomba mediante un mando a distancia. El supuesto tercer integrante del comando les esperaba en el Templo de Debod, a dos kilómetros de distancia del lugar del atentado, donde cambiaron el vehículo por uno no controlado por las Fuerzas de Seguridad.

Robados en Guipúzcoa

Según las declaraciones de testigos y de guardias civiles presentes en el lugar del atentado, está acreditada la existencia de dos activistas, mientras que la intervención de un tercero se supone porque "es más lógico que alguien les esperase con el tercer vehículo", en opinión de las fuentes informantes. Los dos vehículos abandonados en la operación fueron robados hace menos de quince días en Guipúzcoa, "por lo que el comando se debió de trasladar desde San Sebastián a Madrid", según estas fuentes y otras policiales. Estos medios descartaron que el comando Madrid, que mantuvo durante ocho meses secuestrado a Emiliano Revilla, sea el autor de la acción

Fuentes de Interior manifestaron que el comando que actuó en la medianoche del martes seguía órdenes directas de la cúpula etarra y no descartaron que sus integrantes se hubiesen desplazado directamente desde Francia. Los servicios policiales centraban ayer sus investigaciones en saber si el amonal fue trasladado por estos activistas o si se encontraba ya en Madrid. También se investiga si los terroristas recibieron ayuda de algún miembro legal -no fichado por Interior-, asentado en Madrid.

Los servicios de información intentan averiguar, en definitiva, si este comando itinerante ha empleado la infraestructura del comando Madrid que quedó intacta tras la detención de varios de sus componentes. Esta infraestructura intacta fue utilizada en el se cuestro de Emiliano Revilla Fuentes de la Comisaría General de Información se mostraron escépticas sobre este punto, ya que consideran que ETA basa gran parte de su capacidad operativa en crear compartimentos estan cos dentro de cada comando de forma que se eviten las filtraciones de información.

Otros medios policiales señalaron ayer que en la acción del martes "ETA se arriesgó más de lo acostumbrado", ya que el comando empleó unos vehículos robados hace muy poco tiempo -el Seat fue sustraído el pasado 13 de noviembre- y sobre los que la policía mantiene una vigilancia especial. Estas fuentes añadieron que toda la operación puede haber sido desarrollada en sólo dos semanas y que desde que la furgoneta fue aparcada hasta la explosión de la carga mediaron escasos segundos, "por lo que les podía haber explotado a ellos mismos".

Todas las fuentes consultadas recordaron la similitud en la forma de actuar entre este atentado y los realizados el 11 de dicienibre de 1987 contra una casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde murieron cinco niñas, dos mujeres y cuatro números, y el 17 de mayo de ese mismo año también contra la Dirección General de la Guardia Civil, donde falleció una mujer. Fuentes de Interior señalaron que la experiencia de estos casos lleva a pensar que, tras la acción, los etarras abandonan Madrid, pero no descartaron que tengan órdenes de vover a actuar y permanecer de momento en la ciudad.

Por último, fuentes policiales manifestaron que en la noche del atentado disminuyó "sensiblemente" el número de incidencias de delincuencia común por el fuerte despliegue policial que se organizó tras la explosión. Así de 14 robos en domicilios que se produjeron en la noche del lunes se bajó a 5 en la del martes, y en sustracciones en comercios de 28 a 17.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 1988

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