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jueves, 3 de noviembre de 1988

El escándalo financiero japonés alcanza a miembros de la oposición

El escándalo político-financiero por tráfico de influencias que afectaba hasta ahora a miembros de la formación gubernamental, el Partido Liberal Democrático (PLD), se extiende también a políticos de los dos principales grupos de la oposición, el Partido Socialista Japonés (PSJ) y el Komeito (Partido para la Gestión del Buen Gobierno). Japón ha bautizado esta corrupción política como el Recruitgate.

Primero salieron a la luz pública los nombres de los secretarios del actual primer ministro, Noboru Takeshita; del ex primer ministro Yasuhiro Nakasone; del ministro de Finanzas, Kiichi Miyaza; del ex ministro de Asuntos Exteriores Shintaro Abe, y otros altos dignatarios, como beneficiarios de la oferta, en septiembre de 1986, de acciones de la compañía inmobiliaria Recruit a precio de 3.000 yenes, con la garantía de que podrían venderlas a 5.000 yenes cuando meses más tarde se cotizaran en bolsa. Se trataba de diputados o altos funcionarios del PLD. Pero ayer se reveló en Tokio que el hermano del presidente del Komeito y un diputado del PSJ también habían participado en la operación, con pingües beneficios.

El escándalo Lockheed

La opinión pública japonesa está ¡da vez más sensibilizada ante un escándalo que algunos comentaristas comparan al que acabó con la carrera política del primer ministro Kakuei Tanaka, cando en 1974 recibió unos 500 millones de yenes de comisión por compra de varios aviones a la firma estadounidense Lockheed. Otros lo comparan al Watergate que afectó al presidente de EE UU Richard Nixon.

En relación con el escándalo que se extiende ya a casi todos los partidos representados en la Dieta (Parlamento), los japoneses pudieron contemplar por la cadena de televisión Nippon Televisión Network (NTV) cómo o de los directivos de Recruit intentó sobornar con cinco millones de yenes (4,5 millones de pesetas) al diputado Yanosuke Narazaki, en un intento de frenar,las investigaciones en una comisión parlamentaria. La escena fue filmada con una cámara oculta, mostrando cómo el diputado no aceptaba el soborno. Las autor¡dades judiciales ordenaron el secuestro del vídeo con objeto de utilizarlo eventualmente como prueba en el posible juicio por el asunto de Recruit.

Ante la promesa del PLD de - se investigará a fondo toda la trama del escándalo -en la práctica, el uso de información confidencial en la Bolsa no está penalizado en Japón-, los partidos de la oposición aceptaron finalmente reabrir mañana el debate para la futura reforma fiscal japonesa.

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