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Queman libros antiguos en un pueblo de Cáceres para de Alianza Popular hacer sitio a los nuevos

La asociación de vecinos de Torrejón el Rubio (Cáceres) ha denunciado que, por orden de la concejala de Cultura del Ayuntamiento, recientemente han sido quemados libros viejos, algunos de ellos en castellano antiguo y otros que datan del siglo XVIII. "Estos libros fueron instalados en una ratona para pasar a mejor vida en el basurero municipal, donde fueron quemados". La razón que movió a la concejala de Cultura a tomar esta decisión fue, según la asociación de vecinos, "la de dejar lugar, en la recién inaugurada biblioteca, a los libros nuevos, pues los antiguos ya no los leía nadie".

El hecho, que se intentó mantener oculto, fue descubierto por vecinos que reaccionaron desplazándose hasta el basurero y salvando de la quema diversos ejemplares. La asociación de vecinos ha pedido la dimisión de la concejala.Según la versión facilitada por la concejala de cultura, María Teresa Castellano, todo se debe a que un empleado municipal interpretó erróneamente una orden suya. La concejala mandó retirar una serie de ejemplares "rotos y mohosos" para evitar que se deterioraran otros libros en buen estado, siguiendo los consejos de un bibliotecario. "Yo no se qué libros cogió el empleado porque yo le dije que se llevara los rotos y las revistas viejas". La concejala de cultura, que considera que el ataque contra su persona obedece a cuestiones políticas de gente que "jamás ha pisado una biblioteca", asegura que rescató 82 ejemplares antiguos "y si tan sedientos están de cultura, que vayan y los lean".

Por su parte, Teresa, una joven licenciada en Filosofía y Letras que se ha preocupado de que el asunto salte a la opinión pública, entiende que "a finales del siglo XX aún quedan amas de llave, curas y barberos como los de don Quijote que luchan por la salud mental de los vecinos de Torrejón y no acuerdan mejor resolución que hacer desaparecer los libros viejos, en mal estado, porque sería incómodo y un poco sucio ponerse a leerlos, además, alguno de ellos, en castellano antiguo, y ¿quién iba a entenderlos?", concluyó en tono irónico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 1988

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