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jueves, 5 de noviembre de 1987

Iván Darío Maldonado

Dueño de la mayor reserva natural de Venezuela, trata de potenciar el turismo científico en Latinoamérica

Iván Darío Maldonado, un hacendado venezolano poseedor del hato El Frío, la mayor reserva natural de su país, ha iniciado las gestiones para conseguir la instalación en la zona de un centro hispano-venezolano de investigación, conservación y uso de recursos naturales. La meta actual de Maldonado, que en tiempos pasados fue llanero, es institucionalizar, modernizar y adecuar las relaciones establecidas en 1973 con investigadores españoles y europeos y potenciar el turismo científico en Latinoamérica.

Maldonado nació en 1913 en el Estado de Ureña. "Tengo una porción de años", comenta, mientras recuerda con orgullo sus tiempos de llanero, en los que conducía a caballo miles de reses a través del llano venezolano. Pero su preocupación desde principios de los años setenta ha sido convencer a sus vecinos de que el llano es productivo. Después de que el avión sustituyese a los llaneros en el arduo trabajo de llevar carne fresca a las grandes ciudades, Maldonado ha querido que el paisaje contemplado en sus viajes como llanero no sea destruido. "Mi objetivo es crear una zona de reserva científica, otorgándole la propiedad a una institución vinculada a Doñana para que los trabajos realizados hasta ahora en El Frío continúen a perpetuidad".En el hato El Frío, una llanura de 76.000 hectáreas con 46.000 reses, 12.000 caballos y más de 7.000 venados, conviven los animales más diversos, desde el capibara -un roedor gigante al que Félix Rodríguez de la Fuente le dedicó varios programas de televisión- a 34 variedades de murciélagos, pasando por el araguato rojo, un primate que grita, caimanes y tortugas gigantes.

"Con los estudios realizados en El Frío, la gente se ha dado cuenta de que el llano tiene un gran valor económico, y han comenzado a cuidarlo y a aplicar técnicas para la crianza de los animales salvajes", dice Maldonado, a la vez que cuenta algunos detalles sobre la zona. "La finca fue propiedad de españoles, después pasó al general Páez, y luego a mi familia. En ella se han conservado la fauna y la flora y se han mantenido los cursos de los ríos. Con los estudios de muchos jóvenes científicos, capaces y ambiciosos, se ha creado un sentimiento de protección a la naturaleza y se han aplicado técnicas de crianza en cautividad de los animales salvajes.

Hasta el momento, la colaboración científica en El Frío ha sido importante en cuanto a resultados, pero pobre en medios para el estudio. "Hemos contado con la ayuda de algunos organismos españoles, pero habría que incrementar esa colaboración. Deseo ceder la propiedad de una parte de El Frío para que en ella se construya una estación biológica, con más laboratorios, salas de estudios y de conferencias, aunque respetando el actual estilo arquitectónico", afirma Iván Darío. Por ahora, luchar contra la caza furtiva y las explotaciones que destruyen las lagunas naturales son, por otra parte, los mayores problemas para mantener la reserva. Crear un foco atractivo para el turismo científico es su meta, que espera conseguir apoyado por la celebración del V Centenario del Descubrimiento.

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