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lunes, 26 de octubre de 1987
Crítica:'FALSO TESTIGO'

La mirada culpable

Octavi Marti 26 OCT 1987
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Según parece deducirse de la documentación facilitada por la distribuidora española, hay una notable diferencia entre el argumento de Falso testigo y el de la novela en que se basa el filme. Curtis Hanson, que firma en calidad de director y también como guionista, ha aportado aventura policiaca a la trama novelesca, que se refugiaba casi exclusivamente en el conflicto moral. Para añadir nuevas secuencias y cambiar de registro, Hanson ha creído que lo mejor era ponerse bajo la advocación de san Alfred Hitchcock y pedirle prestadas ideas y decorado de La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado, Falso culpable, etcétera. De esta manera, la crónica de las dudas de una pareja adúltera que contempla un crimen y no se atreve a denunciarlo para preservar el secreto de su relación se transforma en un relato policiaco, sobre todo a partir del momento en que la mujer -Isabelle Huppert, espléndida- desaparece de la ficción y con ella toda posible ambigüedad.

Ejercer de 'voyeur'

En La ventana indiscreta, Hitchcock planteaba el precio que hay que pagar por ejercer de voyeur, consistente en la rebelión del espiado que ataca al mirón. En Falso testigo, el sentimiento de culpa nace menos del espionaje o de la obligación moral de ayudar a la justicia que de la necesidad de expiar el adulterio. Durante una buena parte del metraje, Hanson hace evolucionar la historia en este sentido, mostrando cómo se deteriora el amor de la pareja, Terry y Sylvia, mientras se agranda la figura del otro vértice del triángulo, el jefe de ambos, profesional para él, matrimonial para ella. Pero no quiere mantenerse siempre en este registro, y la última media hora es mucho más convencional.Falso testigo es un excelente telefilme policiaco y una irregular película. La exigencia de cada medio, que convierte a un mediocre cineasta en el rey de las ficciones televisivas, pero que también dota al profesional de la pequeña pantalla de una experiencia hoy extraña a los profesionales del cine, explica la afirmación. En conjunto, aunque Falso testigo sea una película que renuncia a sus virtudes, quedan el placer de la pantalla grande y del formato panorámico, la presencia de dos actrices estupendas y las dificultades de adaptación de un actor al que es muy difícil verlo sin la gorra de policía -Steve Guttenberg es el listo de la serie Loca academia de policía, 1, 2, 3, 4-, así como el ajustado tratamiento del decorado -la ciudad de Baltimore y los clásicos interiores de estudio- como elementos suplementarios de interés.

 
 

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