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viernes, 19 de junio de 1987

Un jeque arrebata el poder a su hermano en el emirato árabe de Sharja

, Un jeque aprovecha la ausencia de su hermano para tomar el poder en un minúsculo y rico emirato del golfo Pérsico. Se divulga un falso comunicado en el que el gobernante depuesto anuncia su abdicación. Los emiratos vecinos descubren el pastel y declaran nula la operación. El derrocado regresa a la región e intenta recuperar su puesto. Esta historia tragicómica, en la que por el momento no se ha derramado una gota de sangre, ocurre estos días en Sharja, uno de los siete países miembros de los Emiratos Árabes Unidos.

Sharja tiene 2.590 kilómetros cuadrados, y la mayoría de sus 100.000 habitantes son extranjeros: árabes, paquistaníes e indios, que realizan la práctica totalidad de los trabajos, salvo dirigir los negocios y empuñar las armas. De esas dos últimas misiones se encargan los habitantes originales del emirato. Éstos son unos beduinos que hasta hace nada tenían como únicas riquezas sus camellos, viejas dagas y fusiles, algunas alfombras para dormir y orar y la magnífica libertad del habitante del desierto.El pasado miércoles, un comunicado anunció al mundo que el jeque Sultán ben Mohamed al Qasimil había abdicado en favor de su hermano mayor, Abdel Aziz. El jeque Sultán, decía el comunicado, se confesaba impotente para remediar la crisis financiera y la corrupción administrativa que minan Sharja, y prefería continuar en la universidad británica de Exeter su tesis doctoral sobre la historia del Golfo.

Sharja, en efecto, atraviesa una época de vacas flacas. Las rentas procedentes del petróleo, que elevaron a los viejos moradores a la categoría de multimillonarios, han disminuido sensiblemente en los últimos años. El agotamiento de varios pozos ha reducido a la mitad la producción, unos 10.000 barriles diarios en la actualidad. De inmediato, el vecino ernirato de Dubai denunció que lo que ocurría en Sharja era un golpe de Estado palaciego. Según su versión, el jeque Abdel Aziz había aprovechado la ausencia de su hermano Sultán para inventarse una falsa dimisión y arrebatarle el poder. Dubai, la segunda fuerza de los Emiratos Ámbes Unidos, a los que pertenece Sharja, reiteró que el jeque Sultán seguía siendo el emir (príncipe) legítimo.

El jeque Sultán, de unos 40 años, estaba, en efecto, en el Reino Unido, desde hacía una semana, ocupado en sus trabajos universitarios. Sultán, de oscura biografía, accedió al emirato en 1972, tras el asesinato de su hermano Jaled. Las muertes violentas son un suceso normal en las familias gobernantes de los pueblos beduinos de la península arábiga.

Cuando Dubai desenmascaró su juego, el nuevo hombre fuerte de Sharja, el autoproclamado emir Abdel Aziz, cerró el aeropuerto y ordenó que la guardia de palacio se apostara en los lugares estratégicos. Pareció confirmar entonces la versión de Dubai al afirmar que un consejo familiar había depuesto a su hermano y le había nombrado sucesor. En la noche del miércoles al jueves, una reunión urgente del Consejo Supremo de gobernadores de los Eniíratos Árabes Unidos declaró nula la maniobra de Abdel Aziz, a la que no asistió Sharja.

El depuesto jeque Sultán estaba en la mañana de ayer en Dubaí, adonde había regresado a toda velocidad desde Londres. Las noticias sobre la crisis son muy confusas. Sultán pretende hacer valer sus derechos, mientras su hermano Abdel Aziz insiste en la legitimidad de su nombramiento.

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