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Las recetas político-religiosas del 'hermano Jimmy'

Auge de las sectas protestantes fundamentalistas en Centroamérica

El hombre eleva sus manos hacia el cielo y repite casi a gritos: "¡Aleluya, aleluya!". Por sus ojos corren lágrimas, y siguiendo las órdenes del orador, baja su cabeza. "Humíllate ante el Señor. Reconoce que sos un pecador. Baja tu cabeza", resuena la voz del predicador. Junto al hombre, más de 60.000 salvadoreños hacen lo mismo. El estadio de fútbol está rebosante. Las lágrimas se deben sencillamente a que así lo ordena el hermano Jimmy.

El espectáculo de Jimmy Swaggart, en funciones que se desarrollaron el viernes, sábado y domingo pasados, dura tres horas en cada caso. Mientras dura el acto nadie se mueve de su sitio. El hermano Jimmy es un verdadero portento de actuación. Transita por el escenario y utiliza sus manos con una maestría que ya quisiera tener cualquier figura de la canción.En un San Salvador lleno de problemas económicos, políticos y sociales y donde elpartido del Gobierno, la Democracia Cristiana, tiene que poner en marcha un complejo aparato de corrupción y clientelismo político para reunir a 30.000 o 40.000 personas que marchen en su apoyo, el evangelista estadounidense Jimmy Swaggart congregó al doble de esa gente sin pagarle a nadie para que asistiera.

"Hemos venido para oír la palabra del Señor. El país lo necesita, la llegada del hermano Jimmy es una manifestación de Dios. De esta manera conseguiremos la paz", explica Arnulfo Hernández, el hombre de 46 años, dueño de un pequeño almacén, que hace unos segundos lloraba. Ahora canta, da pequeflos saltos y aplaude al ritmo de la música.

Jimmy Swaggart se ha sentado y toca el piano. Hay otros siete músicos que lo acompañan. Ha traído 80 toneladas de equipo: sonido, luces, escenografía. Ocho cámaras de televisión registran el acontecimiento. Tres inmensas plantas generadoras de energía eléctrica están listas por si el sabotaje de los guerrilleros deja sin luz la ciudad.

La facilidad con que Jimmy Swaggart reúne miles de personas en El Salvador confirma el acelerado crecimiento de las sectas protestantes fundamentalistas, en Centroamérica. Según los dirigentes de estas iglesias, actualmente hay cerca de 800.000 salvadoreños que asisten a sus cultos, lo que significa más del 10% de la población de este país centroamericano.

Aliados de Duarte

En un país que vive en guerra civil desde hace siete años, que ha provocado, entre otras cosas, una profunda y quizá ya insalvable división entre la población, las sectas protestantes se han convertido en un excelente aliado del Gobierno y de las fuerzas armadas.El mensaje de los protestantes es simple: no meterse en política, no cuestionar a las autoridades y pasar la mayor parte del tiempo orando al Señor. Por este camino vendrán las soluciones.

"Nunca hablamos de política, pero sí oramos por los gobernantes del país. De esta manera saldremos adelante", responde el señor Hernández cuando se le pregunta sobre la situación salvadoreña. Jimmy Swaggart, por su parte, explica que quien quiere hacer mal a los gobernantes, a los líderes, es porque tiene "odio en su corazón".

El sábado, horas antes de iniciar su show, Jimmy Swaggart había visitado al presidente Napoleón Duarte y al alto mando de las fuerzas armadas. Ambas visitas tenían como objetivo, se dijo, "orar por El Salvador".

Semanas antes, Jimmy Swaggart estuvo en Chile y al partir dijo -no se sabe si en broma o porque ignora hechos fundamentales de la historia de la infamia de América Latina- que Augusto Pinochet "era una bendición para Chile".

Estos contactos con los líderes políticos o militares ya han producido en El Salvador resultados concretos. Fuentes de todo crédito señalan que para el caso el general Onecifero Blandon, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y uno de los más influyentes personajes del país, "aceptó hace unos meses al Señor".

Blandon, típico señor de la guerra, general que a diario se desvela tratando de triunfar ante las embestidas de los guerrilleros izquierdistas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), asiste los sábados por la mañana, como "un humilde hermano más", a los desayunos-oración que tiene una recién fundada secta protestante: Fraternidad de Hombres de Negocios del Evangelio Completo.

Contra la guerrilla

Así, con fondos recibidos en la mayoría de los casos de los cuarteles generales que tiene en Estados Unidos, el movimiento protestante en Centroamérica se ha convertido en otro aliado más en la fficha contra la insurgencia de izquierda."El Salvador tiene tantos problemas porque está en pecado. Porque no se quiere aceptar al Señor", acota Arnulfo Hernández. "Los guerrilleros están poseídos por el demonio. Satanás ha ganado sus corazones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 1987