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La película 'Calle Mayor', de Bardem, sigue 'resistiendo' después de 30 años

El estreno de Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem, en el cine Gran Vía de Madrid, cumple hoy 30 años. Según su autor, la película sigue resistiendo como el primer día. El aniversario de lo que fue todo un acontecimiento cinematográfico y político se recordará hoy, lunes, en el homenaje que en el mismo cine se celebrará por iniciativa del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales y donde volverá a proyectarse la cinta con honores de estreno.

"Seguramente lloraré, porque soy un hombre de lágrima fácil", dice Juan Antonio Bardem, con 65 años y una larga veintena de películas filmadas cuando se le pregunta sobre las sensaciones que le acompañarán viendo de nuevo su filme más famoso en el mismo local en el que se estrenó hace 30 años. Cree Bardem que llorará porque además de definirse como un gran sensiblón, allí va a estar Betsy Blair, su Señorita de Trevélez, con gran parte del equipo técnico y artístico que realizó la película, y porque, sobre todo, no estarán muchos amigos y compañeros de entonces a los que la muerte impedirá estar con él en un día tan importante.Recuerda ahora Bardem que la idea de realizar Calle Mayor surgió en 1955. Él tenía 33 años y había filmado ya tres películas, entre ellas Muerte de un ciclista. Escribió un guión de unas 12 páginas, en las que quería hacer el retrato de una mujer de la pequeña burguesía de una capital de provincias que ha pasado la treintena, una broma patética entre la señorita de Trevélez de Carlos Arniches y la Doña Rosita de Lorca.

El español Manuel Goyane y el francés Serge Silberman (responsable económico de varios filmes de Buñuel y de Kurosawa) coproducirían la película, cuyo coste no era superior a los tres millones de pesetas.

El rodaje de Calle Mayor comenzó en noviembre de 1955 en Palencia y Cuenca. Precisamente en Palencia se produjo la primera caída política de Bardem, militante del PCE desde 1943. Era el 11 de febrero de 1956 cuando varios agentes de la Brigada Político Social irrumpieron en el rodaje y se llevaron al director. "Era un momento en el que los intelectuales y los universitarios empezaban a moverse activamente contra la dictadura y también se empezaban a producir las primeras detenciones masivas de intelectuales en un ambiente en el que, si se le quita la tragedia, se puede uno hasta reír porque se producían situaciones chuscas debido a que la policía, acostumbrada a maltratar a los obreros, se comportaba con nosotros como si hubiera detenido a un señorito".

El rodaje no pudo reanudarse hasta abril y para evitar el mal fario el equipo sustituyó Palencia por Logroño. Mientras tanto, Goyanes cedió parte de la producción a Cesáreo González, quien, avispadamente, con la película concluida, decidió burlar la censura sacando la cinta,de contrabando a París a fin de que la pudieran ver los miembros del comité se leccionador del Festival de Venecia. La película fue elegida y, al ser coproducción, Francia notificó que enviaba tres pelícu las al festival, una de las cuales era Calle Mayor.

Bandera española

Recuerda Bardem, divertido, que el Gobierno español, en un burdo ataque de chovinismo, quiso que su película fuera al festival de Venecia bajo la bandera española, objetivo que consiguió, pese a que los periódicos de esos años, al recoger la noticia, ignoraron totalmente el nombre del autor. "La película tuvo una gran resonancia en Venecia, pese a que no logró el León de Oro porque ese año el primer premio quedó desierto. Fue reclamada en los mercados de numerosos países y aplaudida por la crítica en muchas partes. En Madrid, el estreno fue un acontecimiento cinematográfico, pero, sobre todo, una fiesta del rojerío de la época", recuerda el director.No sabe Bardem si ésta es su mejor película. "Siempre digo eso de la última, pero sí es cierto que Calle Mayor sigue llena de vida y que el homenaje que ahora se le hace es un premio a la resistencia física, por ser capaz de aguantar 30 años en el plano político y en el físico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de enero de 1987