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EL RECONOCIMIENTO DE LA NARRATIVA GALLEGA

Alfredo Conde, premio nacional de Literatura por 'Xa vai o griffon no vento'

Alfredo Conde, orensano de 41 años, obtuvo ayer el Premio Nacional de Literatura con la quinta de sus novelas, Xa vai o griffon no vento (Ya va el grifón en el viento), que le concedió el jurado, por mayoría, en una quinta votación secreta. Esta novela ya obtuvo el Premio de la Crítica para narración en gallego, así como el Blanco Amor. El filósofo Emilio Lledó, catedrático y vicerrector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, fue finalista -según impresiones recogidas entre miembros del jurado-, con su ensayo La memoria del Logos. Estudios sobre el diálogo platónico. Casado con una poetisa, Alfredo Conde es diputado socialista por La Coruña en el Parlamento gallego.

La elección fue realizada por 16 personas, un jurado mixto de académicos de las diferentes nacionalidades españolas, profesores y personalidades de la vida cultural, entre un total de 15 obras, correspondientes a narrativa (seis), poesía (cuatro) y ensayo (cinco). Estas obras habían sido seleccionadas previamente por comisiones que sumaban 40 personas.El Premio Nacional de Literatura, dotado este año con 2,5 millones de pesetas, se concede a una obra inscrita por la imprenta en el depósito legal durante el año en cuestión. La ausencia de este requisito burocrático ha eliminado candidatos en alguna ocasión. En 1985, el premio fue concedido, a título póstumo a Joan Vinyoli, por su obra Passeig d'aniversari, y en 1984 recayó en Mazurca para dos muertos, de Camilo José Cela.

Xa vai o griffon no vento, de inminente publicación en castellano, que ya obtuvo el Premio de la Crítica y el Blanco Amor, es una novela de ambientación histórica que reconstruye el Santiago de Compostela del siglo XVI. A juicio de quienes la han leído, es un libro de valores claros. Narra las vidas paralelas de un inquisidor y de un escritor gallego frustrado, y sus episodios tienen que ver con la Inquisición, la Armada Invencible y el contrabando de libros. Alfredo Conde es autor de otras cuatro novelas, Contubernio, O barco è do amo, Breixo y Memoria de Noa (las dos últimas, traducidas al castellano). También ha publicado el libro de versos Mencer de lúas, y otro de cuentos, Momentos de vivos. Ha obtenido, entre otros, dos premios de la crítica (1982 y 1985), el 27º Premio Femández Latorre de periodismo (1985) y el Icaro, convocado por Diario 16, en 1984. Licenciado en Historia, fue profesor de literatura en un instituto de Pontevedra hasta su cierre, en 1984. Antiguo marino mercante, actualmente es diputado socialista por La Coruña en la Cámara regional. Está casado con una profesora de instituto y poetisa, María del Carmen, y tiene dos hijas: Marola y Margariña.

Los finalistas

Junto con Emilio Lledó, llegaron a las votaciones finales los ensayistas José Jiménez Lozano, con Guía espiritual de Castilla, y Juan F. Mira, con Guía de la nación pura, y los narradores Xosé Luis Méndez Ferrín, con Arnoia, Arnoia, y Julio Llazamares, con Luna de lobos.

El de Llamazares había sido uno de los nombres citados con insistencia durante las especulaciones previas al fallo del jurado, además de los del aludido Emilio Lledó y Adelaida García Morales, por sus relatos El Sur y Bene; esta autora no había sido seleccionada por la comisión correspondiente, y fue introducida por el jurado. El poeta asturiano Angel González, cuya obra Prose mas o menos había merecido una seria consideración del jurado, fue descartado al haber conocido esta obra una difusión, si bien restringida, en 1983.

Componían el jurado, entre otros, Fernando Lázaro Carreter (Real Academia Española) Constantino García González (Real Academia Gallega), Fede rico Krutwig (Real Academia de la Lengua Vasca) y Miquel Dolç (Instituto de Estudios Catalanes), tres miembros de las comi siones previas de selección, cuatro catedráticos y cuatro personalidades del mundo de la cultura. Presidió el director general del Libro, Juan Manuel de Velasco, y actuó como secretario, con voz y sin voto, el director del Centro de las Letras Españolas.

Tanto el director general del Libro como algunos miembros del jurado, dijeron que en la elección de Conde no se tuvieron en cuenta criterios de proporcionalidad para las diferentes lenguas españolas.

Jesús Alonso Montero, jurado gallego, refutó cualquier tipo de inclinación nacionalista entre los miembros del jurado, y dijo: "Somos ciudadanos de la patria de la cultura española". Ante la ausencia de obras en euskera entre los concursantes, el jurado Pello Salaburu explicó que durante 1985 no se produjeron obras en euskera de particular importancia, aunque la situación cambia. A juicio de Luis Izquierdo, miembro del jurado, el nivel de las obras a concurso era alto.

Velasco dijo que la estructura de los jurados para este premio parece la correcta, y no hay intenciones de cambiarla.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 1986