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Neal C. Wilson

Presidente mundial de los adventistas, visita a sus feligreses españoles

Dicen de él que su capacidad de adaptación hace que no se sienta extraño en ningún lugar. Domina nueve idiomas, pero no el español. Se ha centrado más en el árabe y en otras lenguas africanas. El pastor Neal C. Wilson, nacido cerca de la ciudad de Sacramento (California, Estados Unidos) hace 66 años, oculta bajo su aspecto severo y a la vez jovial una gran preocupación "por las graves consecuencias que están teniendo ciertas modas sociales e institucionales como la secularización o la carrera de armamentos".

Neal C. Wilson, responsable de la coordinación de las prácticas religiosas de casi 14 millones de adventistas de 184 países, ha venido a España a comprobar sobre el terreno la labor de sus feligreses. "Veo que el pulso de los adventistas españoles se mantiene fuerte", ha dicho Wilson. Han pasado ya 15 años desde que un presidente mundial de la Iglesia adventista visitó España. Ahora el nuevo presidente, en el máximo cargo de esta religión desde 1978, se encuentra con un grupo de adventistas españoles más numeroso - 15.000 comulgantes y profesantes y 47.000 simpatizantes- que se mueve con libertad en un clima de mayor tolerancia política e incluso social en un país de mayoría católica que ha tenido siempre recelos para todo lo que olía a protestante.

Samaritanos

"Aunque en minoría respecto a otras confesiones religiosas, los adventistas españoles son buenos samaritanos", ha añadido el presidente mundial. Para Neal C. Wilson la ayuda a los demás y el comportamiento como un ser humano normal, "el ejemplo de la vida", no sólo es la única postura que existe para conseguir que otros comulguen con tu religión, sino que también es "el principal antídoto contra las sucesivas oleadas de secularización que se producen en la actual sociedad".

A pesar de que Wilson nació en Estados Unidos, la infancia la pasó en África hasta su ingreso en el seminario. La India es otro de sus países preferidos. Fue misionero en Oriente Próximo durante 15 años. Esta vocación ha sido heredada por su hijo, que ejerce actualmente de misionero en África. Tiene otra hija, casada con un pediatra de Nueva York.

"La secularización ha penetrado en las sociedades cristianas", dice, "porque el cristianismo no ha hablado a la gente tal y como es él. Cuando una religión se convierte en algo institucional y llega a ser un imperio espiritual se pierde el contacto con las necesidades reales de las personas".

Wilson es amigo personal de muchos jefes de Estado y de otros dirigentes o líderes de las iglesias mundiales, entre otras de la católica. Admira del papa Juan Pablo II "el que haya instado a los católicos a que lean la Biblia en su propio idioma". Califica este hecho de progresista y de paso hacia adelante, "aunque parece que Juan Pablo II se muestra bastante conservador", añade.

El presidente mundial de la Iglesia adventista dice que este grupo religioso -que concentra su trabajo en el terreno evangelizador y en el de la asistencia médica y educativa- "es una iglesia progresista que tiene a la Biblia como principio de progreso. No tenemos dogma ni autoridad, excepto la Biblia". En relación con el progreso doctrinal Wilson enjuicia, sin embargo, negativamente la teología de la liberación. "Respecto a las ideas básicas de esta teología hay algunas cosas buenas, pero al aplicarla ha dado como resultado en muchas ocasiones la violencia. En este sentido es negativo porque sus resultados no son buenos. Pretenden conseguir algo por la fuerza, lo cual da lugar a frustraciones y a sentimientos no cristianos. Los adventistas no creemos en esta teología de la liberación tal como se está aplicando".

Ecumenismo

Las iglesias evangélicas protestantes suelen acusar a los adventistas de que no han querido adherirse de pleno derecho al Concilio Ecuménico de las Iglesias. Algunos ven en ello una denuncia explícita de separatismo dentro de los grupos de creyentes cristianos. El pastor Neal C. Wilson dice que admira a los miembros del Concilio Ecuménico de las Iglesias, pero añade que los adventistas pueden obtener muy pocos beneficios si ingresan en este organismo, "entre otras razones porque ellos son mayoría". "Vemos el ecumenismo", añade Wilson, "como una filosofía, como un mero intercambio de palabras que no tiene resultados en la práctica".

Durante Ios últimos cuatro años el pastor Wilson ha sido el inspirador de una cruzada especial titulada Mil días de cosecha. Consistía este empeño en ganar cada día mil nuevos conversos en todas las iglesias adventistas, lo que al termino de mil días representa una adición de un millón de nuevos adictos. Este mes acaba el período que se ha marcado y Wilson dice sentirse optimista ante los resultados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de junio de 1986