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domingo, 17 de marzo de 1985
Reportaje:Las otras víctimas del 'caballo'

Los hijos de la heroína

Los recién nacidos de madre drogadicta presentan el síndrome de abstinencia entre 24 y 48 horas después del parto

El hospital del Mar, de Barcelona, ha tratado 22 casos de madres heroinómanas en los últimos tres años. La experiencia fue recogida recientemente en un estudio científico que obtuvo un premio de la Sociedad Catalana de Pediatría. Los médicos barceloneses que han estado al frente de estos trabajos explican que el síndrome de abstinencia en estos niños aparece claramente entre las 24 y 48 horas después del parto, que necesitan ser tratados con fármacos sustitutivos durante algunas semanas y que bien estimulados pueden alcanzar una inteligencia normal a pesar de que nacen con un perímetro craneal inferior y presentan alteraciones visuales, auditivas y psicomotoras.

Entre las 24 y 48 horas después del parto aparece el síndrome de abstinencia en los hijos de madre drogadicta. "El síndrome se manifiesta en los recién nacidos", explican los doctores Josep Llorens y Antonio Mur, "en forma de intranquilidad, agitación, convulsiones, signos de sufrimiento, trastornos digestivos. Correctamente tratados, pueden volver a la normalidad en pocas semanas; en algunos casos lo hemos conseguido en sólo siete días". Sin embargo, esta sobreexcitación que presentan los bebés comporta en el 60-70% de los casos erosiones en las rodillas y en la nariz, producto del frotamiento con las sábanas.Cuando nace un hijo de madre heroinómana se hace un protocolo (estudio pautado de comportamiento) y cada tres horas se indica la aparición de síntomas inhabituales de conducta. Entre las manifestaciones que explícitamente se controlan figuran los temblores, la irritabilidad, los trastornos de sueño, los bostezos, etc. Si se supera un determinado puntaje, es que el niño tiene el síndrome y se le pone en tratamiento. Éste consiste fundamentalmente en la administración de pequeñas cantidades de Ferrobarbital y de Tintura de Opio, ajustándose las dosis en función de las cifras que aporta el protocolo y rebajándolas progresivamente hasta la desaparición del síndrome.

Venéreas y hepatitis

Los problemas de los hijos de la heroína empiezan en el mismo momento de la gestación. Los doctores Llorens y Mur indican que el paso placentario de la heroína y la hipoalimentación materna afectan directamente al feto. "Además, se advierte también en las madres de estos niños una mayor frecuencia de enfermedades venéreas, motivada por la prostitución que suelen ejercer para financiarse la droga, -de 22 mujeres tratadas, 20 se prostituían- y una mayor frecuencia de portadores de virus de la hepatitis, originada por el uso de agujas hipodérmicas no sometidas a medidas de asepsia".

En efecto, en los niños controlados en el Hospital del Mar han aparecido manifestaciones clínicas de posibles enfermedades asoc,iadas, que han sido transmitidas por la madre. Se trata de casos de sífilis, gonococia, toxoplasmosis, hepatitis, listeriosis, herpes, etcétera.

Los hijos de madres heroinómanas son niños que nacen con un perímetro craneal más pequeño; sin embargo, los médicos lo atribuyen a la hipo aliment áción, es decir a la deficiente alimentación de las madres heroinómanas. "Todos los casos registrados en este hospital han presentado este aspecto", indican los doctores Mur y Llorens. Asimismo, es muy frecuente que estos bebés nazcan antes y con un peso más bajo de lo normal. Por ejemplo, el hijo de madre heroinómana que está en estos momentos en el Hospital del Mar nació a las 34 semanas se gestación y pesó al nacer 1.800 grámos. La madre, de 30 años de edad, se dedica a la prostitución en las Ramblas de Barcelona y es adicta a la heroína desde la edad de 18 años.

El primer año

No obstante, contrariamente a lo que sucede con los hijos de madre alcohólica, las secuelas de la heroína son transitorias. En el último número de la revista Pediatrics se publica un trabajo en el que se demuestra que los hijos de heroinómanos, bien estimulados, tienen un coeficiente intelectual normal. Cuando estos niños no consiguen desarrollar su inteligencia es porque falla el estímulo ambiental. Los hijos de alcohólicos, en cambio, nunca podrán desarrollar todo su potencial.

El primer año de vida es fundamental para que pueda producirse una correcta estimulación. "El problema es que un hijo no suele suponer un estímulo para un drogadicto", asegura el doctor Josep Llorens, "El hijo no les hace abandonar la droga; de los 22 casos que tenemos contabilizados, solo conocemos uno en que el bebé haya hecho reaccionar a la madre. Y eso ha sido así por el soporte familiar que ha encontrado".

En algunos países la legislación se ha adaptado para encontrar una salida a estos casos. En EE UU, por ejemplo, el hijo de padres drogadictos se considera como un niño maltratado y los tribunales les intervienen el bebé, que pasará a una familia para su adopción. En España, el trámite para facilitar la adopción es relativamente, sencillo si la madre renuncia al bebé. La, agilidad de los tribúnales es fundamental, según los médicos, porque los cinco primeros meses son cruciales para corregir las deficiencias que presentan.

"En los lactantes", dice el doctor Mur, "se aprecian alteraciones de la orientación visual y auditiva, y un desarrollo psicomotor alterado". Es característico de estos neonatos que no responden al sonido de un campana o al seguimiento de una vela situada ante los ojos. "Hay que desdramatizar el síndrome de abtinencia de los niños de madre drogadicta. Hemos tenido casos de madres que han venido a parir con una sobredosis de heroína, inyectada minutos antes. El niño ha nacido deprimido, ha habido que intubar, poner antídoto... Pero el pequeño ha podido superar la situación y, si la familia que lo ha acogido actúa correctamente, el niño será como cualquier otro. El problema surge cuando la madre quiere quedarse con el hijo pero no tiene una familia que la apoye y su grado de drogodependencia se mantiene. Por que dificilmente tendrá la estimulación necesaria. Nosotros controlamos todos los casos, con visitas establecidas, primero cada quince días y luego cada mes, para controlar la evolución del niño. Pero si la madre no vuelve a aparecer por aquí, nos sentimos impotentes ante el daño que se está haciendo a la vida del recién nacido".

La gestante heroinómana

Los médicos intentan el control inicial de las gestantes heroinómanas, pero son conscientes de los problemas que eso conlleva. "La heroína les comporta trastornos menstruales importantes, a lo mejor tienen 3 o 4 menstruaciones al año, y cuando advierten que están embarazadas ya están en el quinto mes", comentan los doctores Mur y Llorens.

Los médicos consideran muy importante esta vigilancia de la gestante ya que pueden controlar las enfermedades venéreas, la alimentación e incluso se les intenta dar algún sustitutivo de la heroína. También es importante para la detección de la hepatitis, pues son portadores de esta enfermedad en un 7%.

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