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miércoles, 12 de diciembre de 1984
Tribuna:TRIBUNA LIBRE

La seguridad social de la crisis y la crisis de la Seguridad Social

MARCELINO CAMACHOLos esfuerzos de la especie humana por conquistar cotas de seguridad a todos los niveles ha sido una constante a lo largo de los siglos. En opinión del articulista, estas condiciones de seguridad, concretadas en el derecho a un empleo estable y a la asistencia sanitaria y reconocidas por la Constitución, están hoy en peligro a causa de las concesiones efectuadas a la patronal y al gran capital por el actual Gobierno socialista.

Desde el ser humano de las cavernas hasta nuestros días, el conjunto de la humanidad, en su larga marcha, ha llevado una lucha permanente por dominar la naturaleza y ponerla a su servicio, no pocas veces -desgraciadamente- destruyéndola.En esta acción e interacción de mujeres y hombres sobre el medio, un objetivo final predomina: producir y consumir lo necesario para llevar una vida material e intelectual digna.

Este objetivo podría resumirse en seguridad, seguridad y seguridad.

Para ello es preciso estar seguros de que hoy, mañana y siempre -después de la enseñanza y formación consideradas imprescindibles- tengamos empleo; de que en caso de enfermedad tengamos asegurada la asistencia sanitaria; de que en caso de incapacidad o en la vejez tengamos, vía pensiones, el resto de nuestros días resueltos.

En un proceso histórico, hemos ido avanzando desde la inseguridad más absoluta con respecto a saber si al día siguiente seguiríamos existiendo o pereceríamos devorados por el hambre o por las fieras, a un cierto grado de protección de ese trabajo, salud y vejez de ese mañana, vía Seguridad Social (*).

El programa electoral

Los trabajadores, para conseguir en una parte del mundo esta seguridad hemos tenido que superar no sólo obstáculos naturales, sino también la resistencia de las clases explotadoras de la época, desde los esclavistas a los señores feudales, desde la burguesía a las multinacionales de nuestra época.

Hemos tenido que luchar primero porque figurara en los programas y en las leyes, después porque las cumplan, ya que se olvidan cuando llegan al Gobierno.

Acabamos de celebrar el sexto aniversario de la Constitución, que dice en su artículo 9.1 que "corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integran sea efectiva".

Que en el artículo 35.1 señala que "todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo".

Que en su artículo 41 manifiesta: "Los poderes públicos mantendrán un régimen público de seguridad social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo".

El programa del Partido Socialista Obrero Español, electoral primero y de gobierno después, asume estos planteamientos y los concreta comprometiéndose a crear 800.000 empleos netos en cuatro años, a mejorar y racionalizar la Seguridad Social y a practicar una política de paz y de desarme, haciendo un referéndum y saliendo, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte si el país lo decide.

La realidad social

¿Cuál es la realidad hoy en el aspecto social? No se cumple, se vacía y vulnera el espíritu de la Constitución; tampoco cumple el Gobierno su programa electoral.

Desde octubre de 1982 hemos pasado de 2.100.000 parados a 2.700.000.

En lugar de 800.000 empleos netos en cuatro años, superaremos en ese plazo los 800.000 parados más. Nos acercamos a los 2.000 millones de pesetas diarias en rearme.

Estamos en plena carrera de armamentos, y sobre la Organización del Tratado del Atlántico Norte, antes de entrada, no, y ahora de salida, tampoco.

Se continúa en la política económica del gran capital nacional e internacional, en un ajuste duro de reducción de salarios y de plantillas, en una reconversión salvaje que no se atrevieron a hacer los Gobiernos anteriores.

Los hechos hacen pensar que en el último momento de la discusión del Acuerdo Económico y Social (AES), las grandes compañías de seguros y la banca, por un lado, con la reducción de pensiones y la creación de fondos privados de pensiones, y otro sector de la patronal, con la eliminación del artículo 51.4 del Estatuto de los Trabajadores, asegurando el despido sin trabas en determinados colectivos, han arrancado al Gobierno conquistas importantísimas de los trabajadores.

Se hace el trabajo sucio de esa derecha y de ese gran capital. Hoy, cuando se ha generalizado la contratación temporal y se propone suprimir el artículo 51.4 del Estatuto de los Trabajadores para el despido sin trabas en empresas de 25 y menos trabajadores, ¿cómo no recordar lo que decía a Cambio 16, el 7 de junio de 1982, Manuel Chaves con las siguientes palabras: "El Gobierno

[se refería al de entonces, de Calvo Sotelo] tiende a la flexibilización de plantillas, sustituyendo a los trabajadores fijos por temporales".

"La aplicación de decretos en este sentido", ha dicho el representante de Unión General de Trabajadores a Cambio 16, "supondría que en pocos años no habrá contratos indefinidos. Además pueden afectar sensiblemente a la afiliación sindical y a los cuadros sindicales, que"pueden verse marginados".

Lo que se censuraba a Unión de Centro Democrático le ha puesto el marchamo el Partido Socialista Obrero Español.

Es importante, ¿pero qué valor práctico tiene el artículo 28.1 de la Constitución, que recoge: "Todos tienen derecho a sindicarse libremente"? ¿Cuántos se atreverán a desafiar al patrón, al afiliarse a un sindicato, si tienen un contrato temporal y el despido fácil?

La seguridad social como conquista humana no está en crisis, pero está en peligro por las concesiones a la patronal de la política económica del Gobierno y del gran capital reflejadas en el Acuardo Económico y Social.

La necesidad de cubrir el objetivo humano de la seguridad social es más necesaria que nunca, precisamente por la crisis y el paró.

Los recursos para financiarla existen con una política de solidaridad de clase y nacional, con un plan de desarrollo y reindustrialización, con una reforma agraria integral, con una aportación solidaria y un control del sistema financiero, con una democracia avanzada que permita la participación de los trabajadores y de toda la sociedad.

Yo no quiero entrar en disquisiciones de si el Partido Socialista Obrero Español será o no será nunca un partido socialdemócrata; por sus obras les conoceréis, y son ya 24 meses de gobierno.

Tan de derechas como el PSOE

Hoy lo que podemos afirmar es que ninguna formación socialdemócrata ha hecho una política económica tan de derechas como la del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español.

Me alegro de las reflexiones en voz alta y de las preguntas que hace Nicolás Redondo en EL PAIS del 7 de diciembre de 1984, y que supongo se están haciendo todos los trabajadores de Unión General de Trabajadores.

Sólo deseamos que sea consecuente y dé las respuestas con hechos concretos, para cambiar lo criticado.

La política económica actual es una política que corresponde a los intereses generales de los poderes fácticos nacionales e internacionales; es una política antieconómica, antisocial y antisindical, desde el punto de vista de clase y nacional.

Hoy el peligro para el empleo, la Seguridad Social, el desarrollo y la consolidación de los sindicatos es inmediato.

Sólo una respuesta conjunta y adecuada permitirá los cambios necesarios para tener la seguridad social de la crisis y no la crisis de la Seguridad Social.

Necesitamos mayor. solidaridad, justo porque la crisis y el paro son más grandes.

Afortunadamente, los movimientos sociales, desde los trabajadores a los pacifistas, pasando por ecologistas y estudiantes, están en marcha. El pasado reflujo empieza a superarse y algo importante se mueve.

Marcelino Camacho es secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras *Es verdad que estoy refiriéndome a los países con un cierto grado de desarrollo. Por supuesto, no olvido que en lo que fueron ayer colonias y hoy neocolonias de un sistema económico dominado por el gran capital nacional y multinacional, la inseguridad más despiadada, el hambre más cruel siguen causando estragos, mientras que en la carrera de armamentos, impulsada por el complejo militar industrial de Estados Unidos, el mundo gasta inútilmente 136 billones de pesetas en armas.

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