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miércoles, 11 de abril de 1984
ECOLOGÍA

Los países ribereños del Mediterráneo estudian en Atenas medidas para la protección de este mar

Los países firmantes de la convención para la protección del mar Mediterráneo comenzaron ayer en Atenas una reunión extraordinaria, cuyo objeto es hacer frente a los numerosos problemas con que se encuentra el plan de acción para la protección de este mar. A la reunión, convocada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), asisten representantes de la mayoría de los 18 países ribereños, 17 de los cuales han ratificado tanto la convención como dos protocolos sobre la prevención de la contaminación por vertido de barcos y aviones y la cooperación en caso de emergencia. El único país no firmante es Albania.Preside la conferencia el ministro yugoslavo del Hábitat y el Medio Ambiente, Zivorad Koracevic. En representación del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo español se encuentran en Atenas Joaquín Ros, subdirector general de Medio Ambiente, y Carmen de Andrés, jefe de servicio de la citada subdirección.

La reunión pretende, entre otras cosas, urgir a los países que no lo hayan hecho a que ratifiquen el tratado sobre las fuentes terrestres de contaminación del Mediterráneo, que entró en vigor el pasado año, tras ser ratificado por Argelia, Egipto, Francia, Mónaco, Túnez y Turquía, además de la Comunidad Económica Europea. "La ratificación del tratado por los restantes 11 Estados y su aplicación por todos ellos constituirá otra prueba de la determinación de los Gobiernos mediterráneos", ha señalado Aldo Manos, coordinador del Centro para el Mediterráneo, organismo con sede en Atenas.

El baño y la pesca

Mostafa K. Tolba, director ejecutivo del PNUMA, presentó a los asistentes a la reunión una serie de recomendaciones urgentes para acciones concretas. En una de ellas se pide la adopción de criterios únicos de calidad respecto a las aguas destinadas al baño y a la pesca de marisco, así como respecto al contenido de mercurio en los pescados. El tratado sobre fuentes terrestres de contaminación prevé la prohibición absoluta de verter mercurio en el Mediterráneo.El presupuesto para 1984 y 1985 del Plan de Acción para el Mediterráneo es de 3,5 millones de dólares anuales (525 millones de pesetas). Los países que aportan una contribución más alta son Francia, Italia, Grecia y España, junto a la Comunidad Económica Europea.

Hasta la fecha, 11 Gobiernos han presentado sus planes nacionales para la vigilancia de la contaminación. "Los restantes lo harán próximamente", ha señalado Manos, "con lo que conseguiremos completar la primera red que se establece en el mundo para el control de la contaminación en toda una región".

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