Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
SANIDAD

El supuesto producto anticanceroso del doctor Amat, fórmula inocua cobrada a precio de oro

El doctor Joaquín Amat ha aplicado a 200 enfermos de cáncer, en una clínica de Alicante y durante dos años, diversas fórmulas inocuas, de muy bajo coste y nulo poder curativo, que han supuesto para cada uno de los pacientes un elevado desembolso, en algunos casos superior al millón de pesetas, según los datos recogidos por las autoridades sanitarias en las últimas semanas. Amat se encuentra fuera de España, y su ausencia impidió el pasado viernes que le fuera comunicada personalmente la resolución negativa del Ministerio de Sanidad y Consumo sobre la solicitud de realizar ensayos clínicos con su supuesto medicamento, denominado Amatrisán.

Una inspección realizada por las autoridades sanitarias en la farmacia de Castellón, donde se preparaba el producto ha permitido verificar que la composición del Amatrisán ha sido variable, aunque siempre inocua. Una fórmula consistía en 80 miligramos de sulfato magnésico, 40 miligramos de ioduro potásico, 40 miligramos de glucosa, 40 miligramos de urea y 40 miligramos de ácido benzoico. En otros casos se introducía etanol, que produce un efecto euforizante; otra de las fórmulas consiste simplemente en urea y suero fisiológico.La angustia de los pacientes, muchos de ellos desahuciados, unida a la inocuidad del tratamiento y a las desorbitadas cantidades cobradas por el médico, han motivado la postura ministerial de permitir que los pacientes que lo deseen puedan seguir sometidos al tratamiento con Amatrisán, pero en un hospital, bajo control de especialistas y cobrándoles exclusivamente el coste del producto.

Desde el pasado viernes está prohibida la aplicación del tratamiento del doctor Amat fuera de estos supuestos, y ayer la inspección sanitaria acudió a la clínica Velázquez II, de Alicante, para investigar las historias clínicas, contabilidad y otros extremos de las actividades del médico.

Joaquín Amat, de 37 años de edad, licenciado en Medicina por la Universidad de Zaragoza, venía aplicando este supuesto tratamiento contra el cáncer desde 1982, primero en Castellón y luego en Alicante, según los datos recogidos en el curso de la investigación llevada a cabo por las autoridades sanitarias. Sin embargo, su solicitud de ensayos clínicos se remonta sólo al 18 de enero de este mismo año.

Fórmulas y requisitos

La reciente denegación de la solicitud se ha basado en que el médico ha utilizado no una, sino diversas fórmulas en la composición de su producto, y en que su petición no cumplía varios de los 24 requisitos de la legislación vigente sobre ensayos clínicos. Finalmente, según fuentes del Ministerio de Sanidad y Consumo, también se ha enjuiciado negativamente su figura como investigador, puesto que no se conoce ninguna actividad anterior suya en este campo, ni dispone de los medios mínimos en la clínica donde ejercía para tratar a pacientes de cáncer.Estas mismas fuentes han subrayado la debilidad e insuficiencia del ordenamiento jurídico español en materia sanitaria, y la falta de eficacia de las comisiones deontólogicas de la organización médica colegial, que tampoco disponen de facultades legales para actuar rápidamente.

A pesar de que las autoridades ministeriales han recibido quejas de pacientes de Joaquín Amat, ninguno de ellos ha presentado hasta la fecha una denuncia contra el médico, que, al parecer, tampoco entregaba justificantes de las cantidades recibidas.

Según los propios pacientes, Amat cobraba 150.000 pesetas por el primer mes de tratamiento, y 100.000 por el segundo y tercer mes. Cada revisión posterior costaba 50.000 pesetas, lo que, unido a otros gastos, podía elevar el coste total al millón de pesetas. Los pacientes recibían el tratamiento, consistente en inyecciones de Amatrisán, en régimen ambulatorio, por lo que debían trasladarse a vivir en Alicante, con todos los gastos anejos.

Las autoridades ministeriales han subrayado la ilegalidad de utilizar como medicamento un producto no autorizado. El Colegio de Farmacéuticos de Alicante, por su parte, ha señalado que la figura de fórmula magistral aducida por Amat no es aplicable a este caso, puesto que una fórmula magistral es la preparación de un medicamento a medida de un paciente según composición recogida en la farmacopea mundial, y en ningún caso para fines de experimentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 1984