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jueves, 9 de febrero de 1984
Reportaje:

Gaston Rahier, ganador del París-Dakar

El triple campeón del mundo de 'motocross' superó en 20 minutos a Hubert Auriol, 'el Africano', después de 12.000 kilómetros

Gaston Rahier es un belga de 35 años, nacido en Lieja, casado, padre de un chico y una chica, y que se gana la vida corriendo en moto. Después de conquistar tres títulos del mundo de motocross, aceptó la oferta de la firma alemana BMW para correr, el pasado mes de enero, el VI Rally París-Dakar, formando equipo con el gran favorito, el francés Hubert Auriol -ganador en 1981 y 1983-, y un policía francés, Raymond Loiseaux, que se divierte corriendo en África. Rahier aprovechó dos despistes importantes de Auriol y se colocó de líder. Auriol intentó acortar distancias, tanto que, después de 12.000 kilómetros, Rahier sólo le superó en 20 minutos y seis segundos.

Gaston es el ganador, y Hubert, el campeón. En las pruebas cronometradas, Rahier salía primero con tan sólo 30 segundos de ventaja sobre Auriol. Como en la clasificación general Gaston superaba a Hubert en más de quince minutos, el belga podía permitirse el lujo de esperar al piloto francés y la pérdida de 30 segundos la compensaba con el mantenimiento de la primera plaza. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque Auriol es, como le llaman todos sus compañeros y competidores, el africano, y domina el desierto y el África negra como nadie. Gaston, que aunque lo niegue llegó a quejarse a la asistencia de BMW de que su máquina no iba como la de Auriol, reconoce ahora que "le debo casi el triunfo, porque él logró que, en pocos días, adquiriera la suficiente experiencia como para ganar la prueba. Estoy seguro que me hubiese sido imposible ganar la carrera estando en otro equipo".Hubert es todo un caballero y considera que Gaston es un excelente ganador del París-Dakar: "Para ganar un rally de estas características, con 12.000 kilómetros a través del desierto y el África negra, con durísimas etapas cronometradas, hay que estar muy preparado, y de poco sirve tener una excelente máquina si tú no sabes utilizarla o, por ejemplo, te pierdes entre la arena o montaña. Rahier ha sabido utilizar a la perfección sus 15 años de experiencia en el motocross, y no sólo ha sabido ir deprisa en todos los terrenos, sino que, lo que es más importante, ha tenido la moderación, gracias a la edad, de no exponerse a destiempo". El africano rechaza la idea de rivalidad, enfrentamiento, pelea. "Los dos íbamos en cabeza, no uno contra otro, sino juntos. Yo creo, además, que las discusiones sirven para progresar".

En el fondo, Rahier y Auriol comparten una misma alegría: derrotar a los japoneses. En efecto, el pasado año, Auriol ganó con BMW, pero las Yamaha quedaron muy cerca. "Este año", cuentan Gaston y Hubert al unísono, "ellos pensaban que nos iban a ganar y se han gastado, muchos millones en la empresa. Nosotros habíamos trabajado sobre la misma máquina con dedicación y cariño y nos presentamos en la línea de salida con un cañón: una moto con 80 caballos de potencia que, a 140 km/h, cuando las otras ya van a tope, aún le quedan dos marchas por entrar". Gaston y Hubert han tenido que compensar los 173 kilos de su moto -las japonesas Yamaha y Honda pesaban sólo 145 kilos- con una extraordinaria preparación física, más importante en el caso del belga, pues el africano, al margen de medir casi dos metros, se pasa el año corriendo este tipo de carrera. Después de probar la moto, Rahier se reunió con los mecánicos de BMW y les dijo que no podía ponerla en marcha. En efecto, Rahier es pequeñito y el pedal de arranque de la BMW está muy alto. "Dudo que después de caerme por tercera vez en el desierto tenga fuerzas suficientes para ponerla en marcha", le comentó el belga. Los técnicos le pusieron un motor de arranque electrónico y solucionaron su problema.

Hubert, que asegura que corrió a tope para alcanzar a Rahier, se siente casi tan contento como si hubiera ganado. La explicación de esa alegría es bien sencilla. Auriol es el hombre de confianza de BMW en este terreno. Él lleva muchos años trabajando con esa moto para que gane todas las carreras; por eso cuando le preguntas si tiene un precio para los japoneses, Auriol se confiesa: "Es posible que los japoneses piensen que conmigo ganarían el próximo Rally París-Dakar, pero no es un problema de dinero. Sé que serían capaces de ofrecerme el doble que BMW, pero puedo asegurar que si BMW se mantiene en su idea de correr el París-Dakar del próximo año, estaré con ellos. Con BMW no tengo sólo un contrato, tengo algo más: la quiero". Y sonríe.

Gaston afirma que "mi primera victoria en el Rally París-Dakar me ha producido más satisfacción que ninguno de mis tres títulos mundiales, ya que ésta es una carrera muy completa, difícil, en la que, durante 20 días, debes acoplarte perfectamente a la máquina y al terreno siempre cambiante, tienes que saber orientarte, correr, pero ser prudente y, fundamentalmente, saber sobrevivir. Es otro estilo, es, como siempre dice Hubert, una forma de soñar". Gaston está convencido que Thierry Sabine, polémico organizador de la prueba, "hará un rally mucho más difícil el año próximo. Estoy seguro de que incluso colocará trampas en medio de las pruebas cronometradas".

Auriol, por su parte, considera que sin duda "es mucho más divertido correr que organizar". El africano quisiera que el próximo año Sabine "volviera a un tipo de prueba mucho más limpio. A mí me gustaría que Sabine nos diera la salida por la mañana y nos dijera que el final de la etapa es tal sitio y nos esperara allí. Ese tipo de carrera, más aventurera que la actual, equilibraría las posibilidades de pilotos oficiales y privados".

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