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sábado, 12 de noviembre de 1983

Alfred Heineken, secuestrado

Dueño de una de las fábricas de cerveza más importantes del mundo, su abuelo le colocó de botones en la empresa por ser mal estudiante

Alfred Heineken, secuestrado junto a su chófer en la tarde del miércoles en pleno Amsterdam por unos enmascarados, es desde luego el rey de la cerveza en su país; si no el emperador, sí uno de los grandes monarcas en el mundo de esta espumosa bebida, con una marca que se vende en 150 países. Nieto de Gerd Adrian Heineken, el fundador en 1864 de la cervecera que lleva su nombre, Alfred ha heredado los talentos empresariales de la familia -con cargos que rebasan la empresa familiar-, siendo en estos momentos uno de los hombres más ricos de Europa, que se codea con los grandes.

"Alfred Heineken es un hombre como todo el mundo, sólo que tiene más dinero", dice el presidente de la compañía aérea KLM, su amigo de infancia. Afortunada mente para las preocupaciones de su familia, tiene una robusta constitución física y goza de buena salud. Otro conocido afirma que este hombre de 60 años "se parece más a un asalariado que ha adelgazado mal y que es algo maleducado que al patrón de 25.000 empleados".El caso es que, bajo su mandato, la empresa familiar se ha desarrollado sobremanera, convirtiéndose en la cuarta cervecera del mundo. Y eso que su abuelo no creía en él. Le consideraba mediocre en sus estudios escolares, por lo que, irritado, le hizo entrar a trabajar en la entonces más pequeña fábrica como botones. Así, en 1942, a los 18 años, Alfred Heineken comenzaría a escalar su carrera empresarial, pasando por toda una variedad de cargos en la empresa y llegando a tomar las riendas de ésta siete años después.

Ocupa la presidencia desde hace 20 años, sin ningún problema financiero. Todo lo contrario, pues el genio de este hombre ha estado en ampliar sus horizontes, con el mercado europeo bien asegurado, y salir a la conquista de otros mundos, al comercializar la cerveza Heineken primero en Norteamérica (cuatro millones de hectólitros en la actualidad) y luego en Asia (2,5 millones de hectólitros) y en Africa (seis millones de hectólitros). En total, 27 millones de hectólitros salen de estas fábricas, con una imagen de marca conocida por todos los aficionados. En 1982 se obtuvieron 50 millones de dólares de beneficios, de un total de ventas de 1.400 millones de dólares.

Banco y petróleo

La empresa ha prosperado en los últimos años. La cerveza representa cuatro quintas partes de su actividad. El resto está concentrado en otros tipos de bebidas alcohólicas o zumos de frutas. De hecho, el grupo acababa de adquirir una destilería de whisky escocés. La actividad del industrial secuestrado no termina ahí. Alfred Heineken es además director-supervisor del Algemene Bank Nederland -el mayor banco holandés-, del grupo Thyssen-Bornemisza y de la filial holandesa de la empresa petrolífera British Petroleum.Casado con la rica norteamericana Lucille Cunnings, Heineken tiene una hija, Charléne, de 29 años, que se desposó recientemente con un banquero británico, Michael de Carvalho, en una ceremonia muy privada y secreta, pues el industrial temía la posibilidad de un secuestro.

Vive en Noordwijk, cerca del mar del Norte, a una treintena de kilómetros de Amsterdam. Allí cuenta con medidas electrónicas de protección. Pero la empresa no tomó ninguna especial contra un posible secuestro, salvo el no seguir siempre los mismos trayectos en sus desplazamientos y otras leves precauciones. Le habían preocupado los secuestros del industrial holandés Maup Caransa, en 1977, y, en diciembre de 1982, de Antonia van der Valk, esposa de un magnate de la hostelería, rescates por los cuales se pagaron, respectivamente, 3,5 millones y 4 millones de dólares.

Amigos entre los miembros de la realeza

Alfred Heineken no es un animal político, pero sí amigo íntimo de la familia real holandesa y escuchado por ella. El príncipe Bernardo, padre de la reina Beatriz de Holanda, se declaró chocado al enterarse del secuestro, ocurrido justamente cuando salía de una recepción que había ofrecido a la policía y en la que estaba presente el ministro de Justicia por haber resuelto un caso de chantaje contra la empresa. Precisamente Heineken había dado instrucciones a sus allegados para que en caso de secuestro no se pagase ningún rescate, aunque ahora la Prensa belga señala que la empresa, una vez consumado el temido hecho, se muestra dispuesta a la negociación. Entre las versiones que se han dado de los hechos se indica que el empresario se podría encontrar herido, ya que parece que en la furgoneta en que fue trasladado han aparecido algunas manchas de sangre.El industrial es más conocido en lugares como Saint-Tropez y Mónaco que entre los medios puramente cerveceros. Mantiene estrechas relaciones con Raniero de Mónaco y su principesca familia. Es precisamente en la capital monegasca, en Montecarlo, donde Alfred Heineken tiene anclado su yate Something Cool (Algo Fresco, como su ligera cerveza).

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