Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

'La Celestina' y Guerrero Zamora

Juan Guerrero Zamora replica en la sección de Cartas al director del 25 de octubre a José Rubia Barcia, de quien EL PAÍS publicó una carta previa comentando la reciente versión televisiva de La Celestina. Permítame manifestar, en prímer lugar, mi asombro ante la carta de Guerrero Zamora, extraordinario ejemplo de grosería, brutalidad e ignorancia con respecto a la persona de José Rubia Barcia. El cual, en efecto, no es un indígena íbero, sino un ciudadano español que, tras defender con dignidad una causa que consideraba justa, marchó al exilio en 1939. El agredido con tan magnífica muestra de energumenismo no es tampoco un residente -como se dice con notorio desprecio- en la unlversidad de California, sino un full professor (supongo que la cultura de Guerrero Zamora le permitirá saber lo que eso significa) de una de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, lo cual no es exactamente un profesorcillo, como en la carta que comento se dice ramplona y miserablemente. Tampoco es el agredido un cerebro fugado, sino un hombre que, contra el viento y la inarea de una historia manejada por dictadores y por intelectuales colaboradores, se formó en el exilio de varios países hasta acceder a un puesto profesional de alta categoría, al servicio de la cultura de una comunidad hispana que está muy por encinna de las cicaterías celestinescas de Guerrero Zamora. Y no crea este señor que debe compadecer a los alumnos de aquél, Repase lo que dicen ellos y también hispanistas como Rodolfo Cardona, Carlos P. Otero, J. Gimeno Casalduero y tantos otros en publicaciones que Guerrero Zamora acaso tiene en su nutrida biblioteca. Vea lo que españoles universales como Américo Castro, Luis Buñuel o R. J. Sender han dicho sobre Rubia Barcia. Vea lo que éste ha escrito sobre Valle-Inclán, clitado por Guerrero Zamora. Responder a un comentario serio y cortés de modo tan zafio, brutal y de mal gusto no dice mucho de la cultura que reivindica para sí Guerrero Zamora./

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 1983