Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rafael Argullol analiza el paisajismo romántico en 'La atracción del abismo'

Las claves psicológicas y estéticas del paisajismo en la pintura romántica, así como sus relaciones con la vanguardia pictórica del siglo XX, son objeto de análisis en el último libro de Rafael Argullol, profesor de Estética de la universidad de Barcelona. La obra se titula La atracción del abismo.

Según dijo el profesor José María Valverde en la presentación, el libro es "una contemplación de ese elemento fundamental del arte romántico que es el paisaje". El autor añadió que "no se trata de un estudio exhaustivo, sino de un itinerario personal, de una especie de museo imaginario".La galería Eude de Barcelona -que en estos días ofrece una muestra de retratos de artistas de vanguardia del siglo XX realizados por Man Ray-, fue un marco idóneo para la presentación del fibro La atracción del abismo (Un itinerario por el paisaje romántico), de Rafael Argullol, publicado por Editorial Bruguera en su colección Libro Blanco.

Rafael Argullol, de 34 años, es actualmente profesor de Estética en la universidad de Barcelona. Anteriormente, impartió cursos en las universidades de Roma y Berkeley (California, EE UU), y entre sus anteriores producciones literarias figuran un libro de poemas, una novela y varios ensayos.

La introducción del libro y de su autor en el acto de presentación estuvo a cargo del catedrático, ensayista y escritor José María Valverde, quien dijo que "la estética vigente en la actualidad es de carácter romántico", aunque advirtió que el romanticismo actual es de nuevo cuño en tanto que conserva ciertos ingredientes de ironía: "Este es el caso de Rafael Argullol", dijo Valverde, "que acepta el doble reto de ser romántico y de mirárselo desde fuera".

José María Valverde apuntó que el romanticismo no es una moda o un estilo literario, sino una actitud, y, por lo tanto, no está sujeto a la mutabilidad de los tiempos: "El romanticismo no se supera, y desde luego no presupone entreguismo intelectual a la manera que comúnmente se denomina pasota". Valverde habló de la disociacíón entre la naturaleza y el hombre que representa la pintura romántica. "Es ahí donde se encuentra el abismo de los paisajes románticos, aunque en ese abismo cabe siempre una pequeña postura moral".

Romanticismo y vanguardia

Rafael Argullol, por su parte, sostiene que "el paisaje romántico es un eslabón perdido (aunque no el único) en el contexto de la pintura occidental, como una especie de hito entre el Renacimiento y la aparición de las vanguardias contemporáneas. En algunos de los pintores románticos, como Turner o Friedripli, hallamos una serie de adelantos de la vanguardia posterior, que a su vez los recibe inconscientemente como influencias".El paisajismo romántico es, para Argullol, "una especie de indagación en el terreno del inconsciente, un análisis de la relación del hombre con la naturaleza y con su inconsciente. Por un lado, en la pintura romántica nunca se da una visión directa de la naturaleza, sino una comntemplación interpretativa de la misma a la luz del inconsciente individual. Por otro lado, el paisaje romántico presenta a un hombre distante, minúsculo y casi inexistente. Desde la sensibilidad romántica, es la naturaleza la que actúa sobre el hombre y no al revés".

Lo que expresa este concepto es la consciencia de la escisión entre el hombre y la naturaleza, que en la estética medieval y renacentista no se daba. "Esa consciencia", afirma Argullol, "da lugar a un ansia de nueva comunión con el mundo natural, y es de esa ansia, de esa tensión, de donde surge la magia y el abismo del paisaje romántico".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de junio de 1983