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domingo, 24 de abril de 1983

El reto de arreglar la cisterna

Las averías más frecuentes suelen ser problemas de ruidos o de vaciado

  • Bricolage

Como primera medida, conviene conocer los mecanismos interiores, tan sencillos como, en ocasiones, ruidosos. Tanto en las cisternas altas (separadas del retrete) como en las bajas (acopladas en él), hay dos sistemas:El descargador. Es una válvula, accionada al mover la palanca o tirar de la cadena. Abre o cierra el paso del agua de la cisterna a la taza. Se encuentra siempre en el fondo de la cisterna, y es una pieza en forma más o menos cilíndrica de la que sale un tubito delgado de plástico o metal.

El sistema de llenado. Tiene dos partes separadas: la válvula de entrada y el flotador. Sirve para que el agua, una vez ha llenado la cisterna, no siga entrando, y para que, al vaciarla, la llene de nuevo. La válvula de entrada puede estar en un lateral de la cisterna (como en la ilustración) o en el extremo de un tubito que sale del fondo hasta sobresalir por encima del nivel del agua. Esta disposición suele emplearse en las cisternas bajas con entrada de agua por debajo. El flotador es una bola o cilindro de plástico ligero o de metal. Va unido a la válvula de entrada por una varilla, normalmente de latón. Hace que la válvula se cierre al subir el nivel del agua y que se abra al bajar.

Averías y soluciones

1. Mucho ruido al llenarse. Se debe a que el agua sale de lla válvula a presión y choca contra las paredes de la cisterna. Se soluciona poniendo un tubito de plástico o de goma en la salida de la válvula que llegue hasta el fondo. Así, el ruido sólo dura unos segundos, al empezar a llenarse; luego la propia agua lo ahoga al subir su nivel.

2. Al tirar de la cadena-palanca, no se vacía la cisterna. Suele ser debido a algún tirón demasiado fuerte, con lo que: a) se desengancha o desdobla el alambre A, que une la palanca con el descargador; b) se sale el taponcito de goma B que sujeta al alambre al descargador, y c) los muy fuertes pueden llegar a partir la palanca C.

En el caso a), localizar el alambre en el fondo de la cisterna y volverlo a enganchar a la palanca y por debajo del taponcito. En el caso b), buscar en el mismo sitio el taponcito de goma. Volverlo a meter por el tubito vertical del descargador. Si se sale más veces, sacar el tubo y el tapón y pegarlos con cola de contacto. Si el taponcito está dado de sí, comprar y poner uno nuevo (almacenes de saneamientos). En el caso c), cambiar la palanca por una nueva. Tirar flojo en lo sucesivo.

3. La cisterna suena una vez llena. Es debido a que la válvula de entrada está mal regulada, y cuando el flotador ha llegado al nivel máximo, sigue entrando agua (con lo que además suele correr un poco de agua por la taza). Para remediarlo, doblar la varilla que une la válvula al flotador hacia abajo, un poco. Así, el flotador hará más fuerza y cerrará el paso. A la larga, el sistema de doblar la varilla llega a ser inútil porque la válvula se estropea, en cuyo caso hay que cambiarla entera.

4. Una vez que se ha vaciado la cisterna, el agua sigue saliendo y no se llena. Es porque el descargador se ha quedado abierto. Desmonte el descargador (va roscado al fondo) y sáquelo con el tubito de metal. Limpie el tubito y el agujero por donde pasa para que se deslice libremente y vuelva a montarlo. Si aún se resiste, sujete al taponcito de goma algo de peso (una tuerca, un poco de masilla; cuestión de ingenio).

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