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CARTAS AL DIRECTOR

Xenofobia alemana

Soy una española nacida en Múnich hace diecinueve años y deseo contar un caso que tiene lugar aquí en Alemania con demasiada frecuencia.Yo viajaba el domingo pasado con mi hermano de diez años en el metro-tren de cercanías para ir a patinar. En la estación de Hauptbahnhof (estación central de ferrocarril) entraron gran cantidad de personas en nuestro vagón mientras que nosotros conversábamos en castellano sobre nuestro patinaje. Entonces se sentaron un señor y una señora cerca de nosotros y cuando oyeron que hablábamos en castellano comenzaron a hablar sobre nosotros. Y digo hablar por no decir insultar, ya que no hablaban directamente con no sotros, sino que hacían como si nosotros no estuviéramos presentes.

Se dijeron frases como: "Ahí están sentados de nuevo esa gentuza extranjera". O: "No tienen ninguna educación y no hacen más que meterse los dedos en la nariz y limpiarse la boca con los dedos". O: "Habitan como bárbaros y apestan terriblemente". O: "Deberían irse y dejar libres para nosotros nuestros puestos de trabajo", etcétera. De repente, le gritó la señora a mi hermano, diciéndole que se levantase e insultándole con la palabra miserable kanake.

En ese instante me arrebató la ira y contesté que mi hermano no se levantaría porque no aceptaba que primero se nos arrastrara por el suelo y después se nos atacase tan brutalmente.

Entonces empezaron todos los pasajeros a insultarme: "Hasta ahí podríamos llegar, que los extranjeros estén sentados y nosotros de pie, y que incluso se pongan insolentes". O: "Esa mala educación es típica de esa chusma, algo parecido no existe entre nosotros", etcétera.

Entretanto, nos había defendido una señora alemana y preguntaba qué es lo que habíamos cometido y por qué nos trataban de ese modo. Esta señora, la única que salió en nuestra defensa, fue ofendida, calificándola de tonta y sin educáción: "No puede ser que todavía haya personas que defiendan a esta chusma". O: "Yo odio a todos los extranjeros porque yo, como moniquesa de nacimiento, tenga que oír esto". O: "Yo soy un buen hombre, pero esto no lo permito". Al abandonar el vagón me miraron con tal desprecio de arriba a abajo, como si hubiera cometido un asesinato. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 1982