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miércoles, 8 de diciembre de 1982
Tribuna:

Con el 'liqui-liqui' del coronel Aureliano Buendía

Gabriel García Márquez tiene razón cuando también quiere reivindicar el traje nacional. Sus argumentos no se basan en la fantasía sino en la realidad de una zona del mundo que quiere darse a conocer tal y como ha vivido durante generaciones. "Si al hindú Tagore le dejaron presentarse en Estocolmo con su traje nacional y al japonés Kawabata con el suyo, no hay razón para impedir que me presente con el liqui-liqui, el traje blanco que utilizaba Aureliano Buendía", en Cien años de soledad. "Es un acto de afirmación cultural, porque no me veo con un frac que, al fin y al cabo es un invento europeo" y García Márquez quiere ser cuidadoso hasta en el último detalle porque, si bien se premia en él la literatura latinoamericana no es menos cierto que él es un escritor del Caribe.Y el calor del Caribe llegará a las frías temperaturas de una Europa norteña que nunca tuvo necesidad de inventar el hielo. Por esta vez la música de cámara que atompaña a los Nobel galardonados queda para los salones europeos, y la academia sueca se inundará de ritmos colombianos. Sonarán las cumbias pero también los vallenatos y, entre ellos, uno dedicado al escritor por su amigo, el compositor Escalona. El vallenato son coplillas que describen historias vividas. Es el periódico oral de los pueblos abrasados de la Ciénaga.

Al igual que el primer Aureliano Buendía, ha atravesado la sierra buscando una salida al mar. Y ha fundado su Macondo para no tener que emprender el camino de regreso.

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