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domingo, 23 de mayo de 1982
La guerra en el Atlántico sur

El ministro de Defensa argentino asegura que sus fuerzas armadas mantienen una posición favorable sobre las británicas

El ministro de Defensa argentino, Amadeo Frúgoli, afirmó ayer que las fuerzas británicas "han sufrido y están sufriendo importantes pérdidas materiales y de vidas" en los combates que se registran desde el viernes en las islas Malvinas y aseguró que los atacantes "no han podido afianzar sus posiciones en tierra", por lo que las Fuerzas Armadas argentinas "están en una posición netamente favorable", tras la batalla del estrecho de San Carlos.

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Fuentes militares argentinas reconocieron ayer que efectivos británicos habían desembarcado el viernes en el noroeste de la isla Soledad, pero restaron importancia estratégica a este hecho y señalaron que las fuerzas atacantes estaban aisladas, no podían avanzar a causa de lo blando del terreno y sufrían un duro contraataque argentino por tierra y aire.Según las citadas fuentes, no puede hablarse técnicamente, del establecimiento de una cabeza de playa en las Malvinas, sino de un simple "desembarco de efectivos", que cifraron en unos cuatrocientos hombres. Las tropas desembarcadas carecen de acuerdo con estas informaciones, de armamento pesado y han sido prácticamente "abandonadas a su suerte" por las unidades navales de apoyo, que salieron a mar abierto desde el estrecho de San Carlos para evitar el acoso aéreo argentino.

El Estado Mayor Conjunto reconoció que habían sido derribados seis aviones y tres helicópteros argentinos y cifró las pérdidas británicas en cuatro fragatas con averías de gran magnitud, dos de las cuales se habrían hundido ya, otras cuatro naves con daños de consideración y tres aviones Harrier y dos helicópteros derribados. En total, un 70% de las unidades navales británicas que participaron en las operaciones del viernes habría quedado fuera de combate, según las e-stimaciones argentinas.

Los especialistas militares argentinos se extrañaban ayer de la estrategia desarrollada por la flota británica, que colocó entre doce y catorce buques de guerra en el estrecho de San Carlos. Al parecer, se trataba así de impedir a los argentinos la utilización de misiles dirigidos Exocet, como el que hundió al destructor Sheffield. La espesa niebla reinante favoreció en un principio las acciones bélicas británicas y pudo llevarse a cabo así el desembarco en la bahía.

El cielo se despejó

Pero el cielo se despejó imprevistamente a media mañana y los aviones de la Armada y de la Fuerza Aérea argeñtinas lanzaron un contraataque sobre, los navíos británicos, alcanzando con sus disparos a por lo menos ocho de ellos, siempre según la versión argentina. Se efectuaron como mínimo siete incursiones aéreas, a veces con oleadas de hasta dieciséis aviones y las altas montañas que flanquean el estrecho favorecieron a los aparatos argentinos, ya que dificultaban su detección por los radares británicos.

En las operaciones participaron los modernos aviones de combate Mirage y Dagger (versión israelí del anterior), pero también otros aparatos no supersónicos, cárnó los Pucara, de fabricación argentina, y los Aermacchi, de manufactura italiana, que se utilizan generalmente par el entrenamiento de pilotos y que, al parecer, resultaron muy eficaces en los combates del viernes.

Los avatares de esta lejana guerra del Sur se seguían con gran preocupación en Buenos Aires, donde muchas personas escuchában en transistores los comunicados del Estado Mayor y agotaban las últimas ediciones de la Prensa vespertina.

Los medíos de comunicación presentaban ayer esta primera batalla por las Malvinas como una victoria argentina y los diarios populares hablaban del "desastre inglés", o del "gran revés" sufrido por los atacantes. El comandante en jefe de la fuerza. aérea y miembro de la Junta Militar gobernante, Basilio Lami Dozo, felicitó a los pilotos que habían atacado a la flota británica, aconsejándoles ,,apretar los dientes y cerrar los puños, con el corazón caliente en la acción y frialdad en la mente".

Contra lo que es habitual en los escuetos comunicados del Estado Mayor Conjunto argentino, que suelen ser breves y ceñidos exclusivamente a dar datos sobre operaciones bélicas, el distribuido ayer con el número 75 acusa al Reino Unido de romper las negociaciones y de mantener una "actitud agresiva e intransigente". Tras expresar su intención de repeler las agresiones británicas, el Estado Mayor señala que Argentina busca la paz, "pero una paz que sea justa y honorable".

Mientras en la mañana de ayer continuaban desarrollándose encarnizados combates en la isla Soledad, Argentina se preparaba también para la batalla diplomática y enviaba a su artillería pesada, encarnada por el ministro de Relaciones Exteriores, Nicanor Costa Méndez, a parocipar en la sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque no parece probable que los contendientes acepten un alto el fuego en la fase actual del enfrentamiento, es evidente que ni Londres ni Buenos Aires creen posible una solución del conflicto por la vía militar.

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