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domingo, 25 de enero de 1981
Reportaje:

El voleibol, el deporte más practicado oficialmente

  • Cuenta con más de 100 millones de licencias en todo el mundo

Los próximos días 21, 22 y 23 de febrero se dará cita en Madrid el mejor voleibol europeo de clubes. La capital de España, por primera vez, será escenario en esas fechas de una fase final de la Copa de Europa. El Real Madrid, que lleva años aspirando a uno de los cuatro puestos finalistas, tampoco estará en esta ocasión, pero sí los mejores equipos continentales del deporte más practicado, oficialmente, en el mundo: Dinamo (Rumanía), CSKA (URSS), Wroclaw (Polonia) y Pieksamari (Finlandia). En efecto, el voleibol, aunque quizá resulte curioso, con más de cien millones de licencias en sus 135 federaciones, supera en un tercio al baloncesto, que le sigue, y dobla al «rey fútbol».

La pregunta de qué deporte es el más practicado en todo el mundo es de difícil contestación, salvo si se utiliza como referencia el número de licencias oficiales que pueden dar las distintas federaciones internacionales de cada modalidad.«Por libre» cualquiera puede pensar que al ser más fácil correr, incluso jugar al tenis o, sobre todo, darle patadas a un balón en terrenos muy variados, otros deportes deben ser más practicados sin control de fichas. Concretamente, el fútbol, con su popularidad a nivel mundial además, parece evidente. Sin embargoÍ incluso en su caso, con la ventaja de ser un deporte de equipo que requiere uno de los mayores números de jugadores -once, como mínimo, más los suplentes-, tiene una desventaja muy grande. Al ser fundamentalmente una especialidad practicada en terrenos descubiertos, no todas las climatologías permiten que pueda serjugado todo el año. Sólo ahora, desde hace poco tiempo, en la URSS se han empezado a cubrir grandes estadios de hierba sintética -no sólo las gradas-, que en ciudades como Moscú, por ejemplo, dan ya la posibilidad de jugar encuentros cuando en el exterior las temperaturas sobrepasan los veinte grados bajo cero y únicamente se podría jugar al fútbol sobre hielo. En caso de proliferar estos estadios cubiertos, cuyo coste sólo pueden soportarlo economías de las grandes potencias, como la soviética, su liga de fútbol, suspendida en invierno -o, mejor dicho, acoplada a que su final y descanso coincida con el período invernal-, podría disputarse a la par que las de otros países. Esto soslayaría la desventaja eterna de los que sufren las inclemencias del tiempo y que, a la vez, deben disputar los mismos torneos que los demás, manteniendo, acortando o alargando «artificialmente» la forma para esos mo mentos, fuera totalmente de su temporada.

Estos problemas del tiempo meteorológico, en cambio, que también afectan al más universal y básico de los deportes, el atletismo -su versión cubierta es sólo un remedo para esperar al aíre libre-, no influyen para otros deportes de equipo, como el voleibol y el baloncesto. Estos, además, pueden superar al «deporte rey» fácilmente en número de practicantes, al ser éste eminentemente individual. Nadie duda que el fenómeno del footing o del jogging -para ser más exactos y definir lo que hacen la multitud de nuevos adeptos al simple ejercicio de trotar para mantenerse en forma- parece extendidísimo. Sin embargo, es algo incontrolable y que -también cabe señalarlo- sólo sería medible en cierto modo dentro de los países desarrollados, donde únicamente se practica como tal. En el Tercer Mundo, con problemas bastante más primarios, habría que contabilizar la carrera según formas más «vitales», como para buscar el propio sustento o el trabajo o cualquier forma de lucha. Ya entonces el deporte o, más correctamente en este caso, el ejercicio fisico deja de serlo, completamente.

El ejemplo del tenis viene a ser parecido, pues la relación del número de practicantes, siempre difícilmente calculable, respecto al número oficial de licencias es muy grande en todo el mundo. Además, no deja de ser un deporte individual , que ocupa una cancha con dos o cuatro atletas, como máximo, y aunque puede ser practicado también en pistas descubiertas, su incidencia en el número de jugadores es obligadamente menor que los deportes de equipo.

La sorpresa, centrado ya el tema en las dos modalidades que acaparan el mayor número de practicantes oficiales en el inuindo, y quizá también -al menos entre los primeros- extraoficiales, viene de que el voleibol, con mucho menos arraigo en nuestra órbita occidental -y no digamos española- que el baloncesto, supere claramente a éste en las estadísticas. Evidentemente, existen otros deportes con muchos practicantes, pero en ninguno confluyen tantos puntos favorables como en ellos. La natación, por ejemplo, tiene la ventaja de aprovechar también los «cubiertos», aunque no deja de ser individual como el atletismo, y suma menos practicantes que él, siempre aparte de los «libres».

Ambos, voleibol y baloncesto, necesitan campos más pequeños, son de invierno y de verano -el esquí pierde claramente sus muchos adeptos por ello en más de la mitad del año- y el voleibol, especialmente, adquiere la ventaja sobre el baloncesto en que requiere un jugador más -seis contra cinco- y tiene mucho más arraigo en Asia, especialmente en Japón, que le dio su mayor impulso. Por otro lado, las muchas mujeres que lo practican le suponen un empujón importantísimo a la suma total. Cuenta con unos 105 millones de licencias en todo el mundo, un tercio más que el baloncesto y el doble que el fútbol. La comparación con la URSS como ejemplo es clara. Cinco millones y medio de jugadores de voleibol contra tres v medio de baloncesto. Precisamente la URSS, claramente en baja en el deporte de la canasta, domina actualmente el de la red. Ganó en Moscú los títulos olímpicos masculino y femenino sin oposición apenas.

Origen

El pastor protestante Morgan, de un barrio de Los Angeles (Estados Unidos), tuvo la primera idea, en 1894, de colocar una red entre dos equipos, que debían lanzarse el balón sin retenerlo. Lógicamente, no se imaginaba que iba a convertirse en un deporte mundialmente tan practicado en menos de un siglo. En realidad, lo había hecho como un tipo de preparación para su equipo de fútbol-rugby americano. Las playas, además, eran otro lugar adecuado para el juego. Y lo más curioso fue que su idea cruzó antes el Pacífico que el Atlántico y por ello se encontró, en 1905, dentro de los Juegos Asiáticos, la primera gran competición de voleibol, con la final ganada por Japón a China. Cabe señalar que hasta 1964, precisamente en los Juegos de Tokio, el voleibol no fue olímpico. A Europa llegó de la mano de la organización YMCA y sus jóvenes cristianos, entonces militares, para participar en la primera guerra mundial. Los primeros países en que echó raíces fueron los nórdicos y Austria. Después se extendió al resto del continente.

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