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La liberación de los rehenes

norteamericanos ha sido interpretada por la primera ministra británica, Margaret Thatcher, como «un buen augurio» para la suerte de los cuatro súbditos británicos retenidos en Irán, sin que ningún cargo especial haya sido formulado contra ellos.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 1981