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domingo, 21 de diciembre de 1980
Entrevista:

El liberalismo económico no es un sector en crecimiento

  • Lawence R. Klein, premio Nobel de Economía 1980, a EL PAÍS
Lawrence R. Klein, premio Nobel de Economía 1980, piensa que el liberalismo económico que partidos de derechas en el poder han inyectado a sus programas económicos responde más a un ciclo que a una tendencia. El econometrista norteamericano, ex asesor del presidente Carter y miembro del departamento de Economía de la Universidad de Pensilvania, cree que el aumento de productividad es la única herramienta válida para controlar la inflación, que en la actualidad es "el problema número uno". El pasado viernes fue investido doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Madrid. Ignacio Alonso habló con él al término de un coloquio organizado por APD, en el que expuso la necesidad de que se produzca la recuperación económica de Estados Unidos para que se genere la recuperación de Ia economía occidental.

Pregunta. ¿Tiene futuro el liberalismo económico?Respuesta. Probablemente, sí.. No creo que lo que llamaríamos un sector en crecimiento, pero provisionalmente hay una reacción en todo el mundo hacia organizaciones progresistas o socialdemocráticas de centroizquierda. Lo que vemos es una oscilación cíclica hacia la derecha, y en esta oscilación la mayoría de los partidos conservadores han inyectado una gran dosis de liberalismo económico. Pero considero esto como un ciclo más que como una tendencia.

P. ¿La reindustrialización de un país tiene que moverse en un espectro sectorial o bien incidir en casos empresariales concretos?

R. Hablamos desde el punto de vista de todo el país, pero el hincapié debe hacerse en sectores clave. Al examinar los sectores en crecimiento fiemos de elegir los que específicamente parecen necesitar un estímulo adicional. Podemos ver sectores que se están muriendo literalmente, cuyos rendimientos son mínimos, y buscar la implantación de medidas políticas que los revitalicen. Por tanto, a fin de cuentas, esta política sería una mezcolanza de las macropolíticas de carácter general que influyen sobre todos los sectores de la economía y políticas selectivas que centrarán sus efectos sobre sectores específicos.

P. ¿Cómo definiría una política tecnológica dentro de un proceso de reindustrialización?

R. Generalmente buscamos nuevos productos, nuevos renglones y el desarrollo de los mismos, primero a través de la etapa de prototipo y a continuación a través de la etapa de plantas pilotos y la etapa de producción experimental hasta llegar a la etapa de plena producción. Al examinar algunas de las industrias nuevas o más recientes, por ejemplo la bioingeniería, hay que mencionar empresas que han tenido éxito en otras épocas. La Xerox es un ejemplo notable. De una idea que se con virtió en un producto industrial luego ha dado origen a un sector industrial, al sector de las copiadoras o el sector de los semiconductores, el sector de la microelectrónica. Ante esto tenemos que preguntarnos cuáles fueron las características que condujeron al éxito en épocas anteriores y tratar de averiguar si se dan estas características en los sectores que estamos estadiando, actualmente.

P. Para usted es imprescindible aumentar los niveles de productividad en las economías occidentales con objeto de controlar la inflación. ¿Qué concepto tiene usted de la prodiactividad?

R. Utilizo un concepto muy sencillo: la producción por hora y hombre. Otra medida sería la producción por el total del factoring de los factores de insumos, que abarcan tanto mano de obra, capital, energía, materiales... Pero son medidas muy específicas. Hablando en general, mi país no tendrá buen nivel de productividad a menos que la producción por hombre-hora aumente debidamente.

P. ¿Existe alguna receta para romper con la estagflación?

R. Creo que sí. Pero hace falta un político que escuche a los economistas (mientras dice esto, sonríe con ironía) y que tenga nervios de acero... Y que no le preocupe el pisarle los callos a grupos de intereses privilegiados.

P. ¿Cuál puede ser la incidencia de la futura política económica de Estados Unidos en los países de la Comunidad Económica Europea y Japón?

R. En este momento vemos las consecuencias de la política monetaria: intereses más elevados y reducción del desarrollo industrial en los países europeos porque no pueden tener las entradas de capital que necesitan para competir con las tasas elevadas de intereses que paga Estados Unidos. Esperamos que esto sea nada más que algo temporal. En el futuro tenemos que vigilar cuidadosamente nuestra política comercial, nuestra política de intercambio. Si somos más proteccionistas ejerceremos un gran impacto sobre las ímportaciones que recibe Estados Unidos. Yo espero que no lleguemos a ser más proteccionistas, pero veo que existen indicios ya. Y que son bastante intensos en la industria automovilística y en la siderúrgica.

P. Usted fue partidario de realizar un pacto nacional voluntario para Estados Unidos. En España existe el llamado Acuerdo Marco Interconfederal, que firman dos sindicatos y la organización patronal cúpula. ¿Mantiene la necesidad de este tipo de pactos?

R. Creo que su existencia es importante para cualquier política general, global, para hacer frente a la estagflación o que tenga en cuenta un componente como, por ejemplo, la política de ingresos. Este no es el componente más importante, pero debe tenerse en cuenta. El más importante, en mi opinión, es aumentar la productividad, conseguir que aumente la productividad. Pero si tenemos una política de ingresos, de rentas, creo que no debe ser voluntario. Esto no quiere decir controles de precios y salarios. Significa utilizar ciertos sistemas, pero no coactivos, sino tendentes a conseguir ciertos objetivos. El más lógico de todos estos instrumentos sería la fiscalidad.

P. ¿Cuál es su opinión sobre la escuela monetarista de Chicago?

R. Bueno, lo poco que he aprendido acerca del monetarismo lo aprendí del monetarismo. Es necesario prestarles más atención a los mercados financieros, a los mercados de capitales. El dinero es algo, pero no lo es todo. Creo que una política monetarista rigurosa en la actualidad crearía problemas, tanto en Estados Unidos como en los mercados financieros mundiales.

P. ¿En adelante, cuál será la incidencia de la crisis del petróleo y sus constantes subidas de precio en los déficit de balanza de pagos y crecimientos de la inflación?

R. Actualmente está causando déficit en los países importadores de petróleo y quizá estimula las tensiones para aumentar los precios no sólo de los combustibles, sino de la inflación en general... y reduce el crecimiento. A largo plazo, creo que podremos reciclar los petrodólares y que el déficit de los países de la OCDE respecto de los países de la OPEP cambie de características. Pienso que a finales de la presente década los países de la OCDE podrán conseguir una situación más equilibrada en general, mientras que los países exportadores de petróleo no tendrán los superávit tan enormes que en la actualidad tienen.

P. ¿Cuál es su postura ante las políticas restrictivas y antinflacionistas?

R. En la actualidad, creo que es importante resolver, luchar contra la inflación. Es el problema número uno. No debemos hacerlo, sin embargo, solamente provocando una recesión. Creo que se puede tener una política antiinflacionista mediante otros medios que no sean tener recesión con el paro elevado consiguiente.

P. En la actualidad, su equipo está realizando un proyecto econométrico para España. ¿Qué futuro y posibilidades de aplicación tiene?

R. Creo que desarrollaremos un modelo de alta calidad, que trabaje con efectividad, que compita con otros proyectos que hemos hecho y que sea del calibre de los mejores modelos que realizamos para Francia, Italia y otros países. Creo que podrá llegar a ser un instrumento muy útil para examinar las alternativas de política económica y escenarios dentro de la economía española. Creo que al mismo tiempo será una herramienta útil para entrenar a economistas españoles en el campo de la econometría. Servirá también para entender los mecanismos internos de operación de la economía española. Será una herramienta de investigación útil para hacer estudios teóricos macroeconómicos y del método econométrico.

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