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jueves, 28 de junio de 1979

Estreno de "Pajaritos y pajarracos", de Pasolini

El poeta, novelista y ensayista Pier Paolo Pasolini (1922-1975) debuta en el cine con A ccatone (1961) y Mamma Roma (1962), donde muestra su personal realismo de un marcado tono religioso que le lleva a una particular visión de la vida de Jesucristo en El Evangelio según Mateo (1964). Después se lanza a la realización de una de sus más personales obras, Pajaritos y pajarracos («Uccellacci e uccellini» 1966), «una fábula narrada en prosa», según la definición de Pasolini. Su estreno ahora en Madrid, trece años después de su realización, constata la vigencia y el interés que en la actualidad sigue teniendo el cine de Pasolini.Concebida, como tres historias independientes cuyo lazo de unión es Toto y Ninetto Davoli, que aquí trabajan por primera vez con Pasolini y que inmediatamente se convierten en unos de sus más característicos actores, durante el montaje se convierte en una sola dentro de la cual se inserta la parábola de fray Ciccillo y fray Ninetto predicando a los pájaros, que es una divertida parodia del famoso Francesco, giugliare di Dio (1949), de Roberto Roselliní. Los protagonistas son su padre y su hijo, con un marcado carácter chaplinesco, y un cuervo que posee el don de la palabra y que, en un determinado momento, un cartel explica que es un intelectual de izquierdas. La obra se articula con los diversos incidentes que les ocurren a los tres personajes, mientras avanzan por una carretera que nace en el horizonte y se pierde en la lejanía, entre los que se encuentran el entierro del dirigente comunista Togliatti y las entonces recientes declaraciones de Pablo VI en la ONU, dichas por San Francisco.

Con su confusa y agradabl mezcolanza, su exceso de alegorías, sus múltiples referencias cinematográficas, Pajaritos y pajarracos tiene un gran atractivo en sí misma y también por abrir un nuevo camino en la obra de Pasolini que, tras los «sketchs» La Tierra vista desde la Luna (1966) y ¿ Qué son las nubes? (1966), le conduce directamente a Teorema (1968), una de sus obras maestras.

«En Pajaritos y pajarracos», dijo Pasolini en su momento, «introduje un elemento nuevo, quise que fuese más cine: no hay referencias a las artes figurativas y muchas explícitas a otras películas. Al contrario que Accatone, es producto de una cultura cinematográfica más que figurativa. Evoca el fantasma del neorrealismo, particularmente al comienzo con los dos personajes que viven su vida sin pensar en ella, dos típicos héroes neorrealistas, humildes, triviales e ignorantes. En el episodio de los clowns intento evocar a Fellini y Rosellini. Algunos me han acusado de ser felliniano en ese episodio, pero no comprenden que es una cita de Fellíni. Inmediatamente después el cuervo dice: "La época de Bretch y Rosellini ha terminado."»

«Al acabar Pajaritos y pajarracos», finalizaba Pasolini, «me dí cuenta de que la ideología tenía un papel mucho más importante del que esperaba: no había sido absorbida por la historia, no llegaba a transformarse en poesía, ligereza y gracia. Cuando vi por primera vez la película acabada me di cuenta de que la carga ideológica era excesiva y lamenté no haber hecho algo más ligero donde la fábula tuviese una mayor importancia.

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