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Escape de vapores radiactivos en una central nuclear de EEUU

Un escape de vapores radiactivos detectado en una central atómica norteamericana obligó ayer a la evacuación de la misma, en lo que se califica ya como uno de los «accidentes más serios» registrados hasta la fecha en la utilización industrial de la energía nuclear.El accidente fue provocado por una fuga en el sistema de refrigeración de la central atómica Three Mile Island, situada cerca de Harrisburg, en el estado de Pennsylvania, al noreste de Estados Unidos. Al perderse la refrigeración, el reactor de 906 megawatios se detuvo automáticamente y entró en funcionamiento el sistema de refrigeración de emergencia.

Pese a ello, se produjo una fuga de vapores radiactivos, en el interior y en el exterior de la central nuclear, por lo que se ordenó la evacuación inmediata de la planta y se dio la alarma en las poblaciones cercanas. Por el momento no exisitían planes de evacuar a los residentes del área y una comisión de expertos se trasladó urgentemente al lugar de los hechos.

Un portavoz de la Organización de Defensa Civil calificó como «mínima» la radiación emitida por la planta atómica, que cifró en diez roentgens por hora. Pero en la comisión reguladora de energía nuclear se indicó que lo ocurrido en Pennsylvania «parece uno de los accidentes más serios registrados hasta ahora».

Las autoridades confirmaron que hubo un escape de radiactividad a la atmósfera, que no puede medirse específicamente. En cualquier caso, se aseguró, la cantidad de radiación no es bastante para producir daño a las personas que la pudieran inhalar, aunque podría afectar aproximadamente dentro de una semana a la leche producida en ese área.

Un portavoz de la compañía eléctrica principal propietaria de la central atómica, Metropolitan Edison Co., dijo que los sistemas de seguridad funcionaron a la perfección, que el reactor se paró autornáticarnente y que el circuito refrigerador de emergencia comenzó a funcionar también de modo automático. La planta lleva funcionando cuatro años y trabajan en ella unas quinientas personas, pero en el momento de producirse el accidente -cuatro de la madrugada del miércoles- sólo había dentro del edificio un número reducido de empleados.

Mientras se espera un dictamen de la comisión de expertos, se cortó el tráfico en los alrededores de la central atómica. El aeropuerto de Haurisburg, situado a dieciséis kilómetros de la planta nuclear, continuaba abierto ayer.

El accidente, cuyo alcance real no se conocerá hasta los próximos días, se produjo en un momento de especial sensibilización de la opinión pública norteamericana ante estos temas de la energía atómica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de marzo de 1979