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Graves disturbios en Irán: 250 muertos

Tropas del Ejército iraní, reforzadas por tanques, abrieron fuego ayer contra millares de manifestantes en Teherán que desafiaron la ley marcial impuesta horas antes por un período de seis meses en la capital y en las diez principales ciudades de Irán. Según testigos presenciales, el número de muertos se eleva a 250 y afirman que fue utilizado fuego de cañones ligeros contra los manifestantes. Helicópteros militares sobrevolaron ayer continuamente Teherán para controlar la aplicación de las medidas de emergencia.

El Gobierno iraní decretó la ley marcial y el toque de queda tras las manifestaciones del jueves contra el sha y la huelga general convocada por el Frente Nacional de Oposición. Estas manifestaciones han sido las de mayor envergadura que han tenido lugar en Irán en los últimos aflos y supusieron un abierto desafío al régimen iraní.Durante la madrugada de ayer, la policía de seguridad detuvo a un número indeterminado de dirigentes de la oposición, dentro de las medidas represivas decretadas por el Gobierno desde el jueves.

La implantación de la ley marcial en once ciudades, así como el toque de queda en Telierán, fueron anunciados en la madrugada de ayer. Horas después, millares de manifestantes desafiaron estas medidas y corearon gritos de protesta contra ellas.

Las fuerzas militares intentaron dispersar a los grupos de manifestantes mediante lanzamiento de gases lacrimógenos, para, a continuación, abrir fuego lo mismo que los tanques. Testigos presenciales afirmaron que los muertos y heridos fueron introducidos en las casas de las calles próximas.

Los manifestantes se refugiaron en el sector este de Teherán donde sus gritos y consignas se entremezclaban con los disparos de metralletas y ametralladoras. Los disturbios se extendieron posteriormente a la zona sur de Teherán y a la vecina localidad de Rey.

Liberalización invalidada

La implantación marcial invalida, de hecho, las tímidas medidas liberalizadóras anunciadas tras el cambio de Gobierno llevado a cabo hace dos spmanas. El primer ministro, Jaafar Sharif Emami, suavizó las restricciones impuestas a la prensa, toleró las primeras manifestaciones de crítica hacia el régimen y adelantó la posible autorización de actividades de los partidospolíticos.El Gobierno, que responsabiliza de la grave situación en Irán a las jerarquías religiosas que, según él, tratan de impedir la liberalización del régimen para imponer un «oscurantismo islámico», acusó ayer a los líderes de la comunidad musulmana chiita de participar en una «conjura antinacional» y de no haber cumplido sus promesas de «calmar los ánimos».

Los principales focos de oposición al sha radican en las mezquitas, desde las que los líderes religiosos lanzan continuos llamamientos para derrocar al sha e imponer la ley islámica en Irán.

Tras la instauración del nuevo Gobierno, éste negoció con líderes religiosos para tratar de contener la creciente rebelión contra el sha. Como medida conciliadora, el primer ministro anunció el cierre de varios casinos y el retorno al calendario islámico.

Por su parte, el Frente Nacional de Oposición, que agrupa a la izquierda nacionalista y moderada, consideró insuficientes las medidas liberalizadoras, acusó al primer ministro de corrupción y exigió el retorno a la Constitución de 1906, así como una amnistía general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 1978

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