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sábado, 15 de julio de 1978

Los sucesos de Rentería han causado una gran impresión en la Policía Armada

  • El gobernador de Guipúzcoa afirma que se tomarán medidas muy duras
San Sebastián 15 JUL 1978

Los actos vandálicos protagonizados por efectivos de la Policía Armada el jueves en Rentería no fueron contestados ayer, como se temía, con reacciones violentas en la calle ni deterioro en la actividad laboral. Sin embargo, los sucesos citados han provocado un gran revuelo y preocupación en los medios oficiales y policiales, y una profunda indignación en los medios políticos y ciudadanos vascos. Ayer, en San Sebastián, la totalidad de las centrales sindicales, entidades populares y partidos políticos - excepción hecha de UCD y AP- acordaron celebrar el domingo en la capital donostiarra un funeral en memoria de Germán Rodríguez y Juan José Barandiarán y una posterior manifestación como respuesta por los sucesos de Pamplona, San Sebastián y Rentería.

En toda Euskadi, y concretamente en Guipúzcoa, se seguía sin comprender cómo nuevamente se ha producido una desconexión entre la política gubernativa y la actuación de las fuerzas de orden público y una desobediencia de éstas a las órdenes recibidas.El gobernador civil de Guipúzcoa, indignado

Ayer, y durante más de hora y media, el enviado especial de EL PAIS y otros dos periodistas mantuvieron con el gobernador civil de Guipúzcoa una entrevista, en la que trató de sondear sobre las repercusiones que los actos de Rentería han provocado en el mundo oficial y en la policía.

« Lo de Rentería es un caso grave de desobediencia de órdenes. Considero que excede cualquier límite de anormalidad en la interpretación de órdenes: fue un acto vandálico. Las medidas contra la unidad causante de los mismos van a ser serias y muy duras. En Rentería no se ordenó la entrada y ocupación de la localidad por la fuerza pública, y aunque así hubiera sido no sería justificado ese acto vandálico. »

El gobernador de Guipúzcoa se refirió al gran impacto que los sucesos de Rentería han provocado en los mandos y en las fuerzas de la Policía Armada. «Se había logrado mejoras importantes en la imagen de la policía. Esta actuación desgraciada, incalificable, lo ha estropeado todo. Va a ser muy difícil después de lo de Rentería la recuperación de esta imagen pública de la policía. necesaria para llevar a cabo la pacificación del País Vasco.»

El señor Oyarzábal negó que tuvieran validez los rumores crecientes en los últimos días en Euskadi que apuntan la posibilidad de que sectores de la Policía Armada con ideología de extrema derecha estén interesados en provocar, de una manera organizada la desestabilización en el País Vasco.

«Cuando en las ocasiones anteriores se ha demostrado qué funcionarios actuaban movidos más por sus sentimientos privados que por la propia actividad policial, se les ha relegado de sus puestos o trasladado». Y, dijo: «Tanto yo como los mandos de la policía estamos interesados en erradicar cualquier ligazón de las fuer zas de orden público con la extrema derecha a través de actuaciones individuales de funcionarios.»

En torno a las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación según los cuales los gobernadores civiles de Navarra y Guipúzcoa pudieran ser destituidos, el señor Oyarzábal dijo: «Ni he dimitido ni he sido dimitido. Yo no presentaré ni dimisión. Ahora bien, no me voy a llevar un desengaño si por razones políticas m Imiten. Ahora es cuando hay más que apechugar.»

Nostalgia de los mikeletes

Señaló el señor Oyarzábal que Martín Villa no había comentado con él nada al respecto, y que el tema de la dimisión ni siquiera había sido tratado. «En cuanto pase el tifón haré balance de los últimos acontecimientos. »

Refiriéndose más tarde a las soluciones para la pacificación del País Vasco, el gobernador civil de Guipúzcoa señaló que ésta pasa por un sistema democrático y por las reglas de la democracia. «A urnazo limpio terminaremos en gran parte con el terrorismo y será posible quizá la pacificación del País Vasco.»

La solución de la policía autónoma fue analizada con cautela por el señor Oyarzábal: «Yo, personalmente, tengo nostalgia histórica de los mikeletes y otros cuerpos tradicionales. Su restauración no sólo es un derecho histórico. sino que puede ser un paso importante para la restauración de la .normalidad en el País Vasco.»

Señaló que el papel posible de esta policía autónoma en ningún caso debía ser el de sustituir a las fuerzas de seguridad del Estado que cumplen con el papel de defender el orden, «una competencia que debe tener en exclusiva el Estado».

El gobernador civil de Guipúzcoa hizo también una serie de declaraciones en torno a los sucesos del martes en San Sebastián. a los que considera muy diferentes en el fondo y forma a los de Rentería. «Allí no hubo desobediencia Y los hechos pudieron ser el fruto de un posible error en la apreciación de la gravedad de los acontecimientos. Un error por mala calibración de actuaciones. »

El señor Oyarzábal señaló que esta posibilidad, unida a la escalada de provocaciones habidas en días anteriores. pudo también haber provocado un estado de ánimo negativo».

«Insisto en que allí pudo haber un fallo en la calibración de los acontecimientos, pero eso, pienso, no es eximente para que -de probarse que fuera así- se hiciera uso de las armas de fuego. No se produjeron en la Cuesta de Aldapeta circunstancias que hicieran lógico el uso de las armas.»

El gobernador declararía a los periodistas asistentes a la entrevista que por las pruebas que se tienen hasta la fecha y que han sido enviadas a un juez, se ha demostrado que la bala que mató a José Ignacio Barandiarán era de pistola calibre nueve corto.

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