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martes, 3 de agosto de 1976

Una carrera profesional conquistada a pulso

Alfonso Eduardo 3 AGO 1976
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Eva Sobredo, nacida en 1948 en Madrid, ciudad donde no volvió a vivir de forma continuada hasta 1966, se convirtió en Cecilia, por obra y gracia de una industria discográfica que la necesitaba y más aún porque todo un ambiente musical no encontraba salida en una voz femenina que uniera la facilidad anglosajona para conseguir una música atractiva para los jóvenes y el movimiento latino de un cierto perfeccionismo en los textos.La tradición de una cantante femenina española realmente integrada en la línea pop o cercana a los ambientes juveniles de una cierta inquietud, se rompió cuando Karina no quiso o no la dejaron envejecer: ocupó el sitio demasiado tiempo, impidiendo el paso a otras. Y ya a finales de los 60 no se podía simplemente versionar de lo lindo. Cecilia había reunido los elementos necesarios poco a poco. El nacimiento en una familia de la carrera, su padre es diplomático, le facilitó una educación de un nivel superior a la media, y lo que fue más importante, un contacto con un ambiente internacional que le serviría para tomar una postura más exigente consigo misma de lo que en aquel momento había en la música nacional.

Demasiado pronto

Como ella misma definió aquella etapa: «Salté demasiado pronto de la fiesta de fin de curso del colegio de monjas al templo de la música pop que era J.J.» Pero una vez pasada la nerviosa etapa de cubrir presupuestos, Cecilia se encabritó y fueron naciendo una serie de temas de rara consistencia en una cantautora española. El álbum Cecilia 2, aunque de menor repercusión comercial que el anterior, contenía ya una obra coherente y uno de sus temas más logrados hasta hoy y el que le iba a permitir un salto truncado al mercado norteamericano: «Un millón de muertos. (Un millón de sueños.)»

Aquí se nos ha quedado, cuando de ella nos quedaba mucho por esperar: ha sabido analizar más profundamente que Mary Trini el mundo de unas señoras casadas de nuestro tiempo, y ha encantado, aunque de forma distinta, a los chavales de hoy, mucho más seriamente que Karina y se ha salido del rincón querido de María del Mar Bonet para buscar nuevos horizontes. Eva Sobredo, Cecilia, iba a conseguir algo y ahora estaba, por fin segura

 
 

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